Su Palabra nos santifica

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Juan 17:17

Estas palabras salieron de la boca de Jesús al elevar una oración intercesora a favor de sus discípulos. Esta oración también nos incluyó a ti y a mí quienes hemos creído en Jesús como nuestro Salvador y Señor. Si Jesús pidió que seamos santificados en Su Palabra, de seguro era un aspecto importante y que necesitaríamos en nuestra vida como creyentes.

Pero, ¿qué quiso decir Jesús cuando dijo: ‘‘Santíficalos en tu verdad’’? ¿Por qué era tan importante la Palabra para vivir en santidad?

La Biblia, o la Palabra de Dios es la guía de cada creyente, es útil para dirigirnos en cada decisión de nuestras vidas, pero también revela lo que hay en nuestro corazón, es decir, pone de manifiesto todo aquello que está en nuestro interior, lo que nadie ve ni escucha de nosotros, pero que necesita ser transformado (Hebreos 4:12). Más que una lista de mandamientos o reglas que cumplir, la Biblia nos enseña cómo debemos vivir de acuerdo al diseño perfecto de Dios que Él preparó para nosotros. 

Por lo tanto, al leerla, estudiarla, meditarla y ponerla en práctica nos hacemos más semejantes a Jesús. Nuestra vida pecaminosa, nuestros deseos inclinados al mal comienzan a menguar y la santidad comienza a tomar su lugar. Santidad no es más que apartarnos del mundo, del pecado y separarnos para Dios y su propósito. En otras palabras, cuando conocemos las Escrituras y la obedecemos, nos alejamos cada vez más del estilo de vida que el mundo ofrece, podemos vencer el pecado o la tentación, logramos morir al yo y colocar a Cristo en el centro, somos alineados a lo que Él quiere y nos llenamos de satisfacción al ver que cumplimos con Su voluntad, incluso podemos llegar a ser de bendición a otros. 

Su Palabra nos santifica y, al hacerlo nos coloca en el escenario ideal para ser testigos ante los demás del Dios a quien servimos. Cuando la Palabra de Dios nos transforma y nos hace más parecidos a Jesús, es un oportunidad increíble para que los demás le conozcan a través de lo que nuestras vidas están proyectando. Eso me lleva a pensar en cómo Dios quiere marcar una diferencia en la manera en cómo vivimos en comparación a la de cómo viven las personas que no conocen a Jesús. Hoy día que hay tanta maldad, corrupción y pecado, Dios quiere que nuestras vidas brillen de santidad para que otros puedan ver que sí es posible vivir para Dios en medio de todo lo que el mundo está experimentando.  

Que Su Palabra nos santifique es una decisión que como creyentes debemos tomar diariamente. No basta con leer la Biblia, debemos ir un poco más allá, entenderla y vivirla. Solamente así, podremos ser santificados.

Recuerda: Dios es Santo y Él te ha dado al Espíritu Santo para que te capacite y ayude a vivir esa vida de santidad que Él desea que tengas. ¡No puedes solo-a! Pero, tu decisión importa. 

2 Pedro 1: 3-4 3 Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia; 4 y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos. 

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Patricia Michelle

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