Restaurados con oro

Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas. Salmos 147:3

En la cultura oriental cuando un objeto se rompe, y es muy preciado para el dueño, se restaura uniendo todas sus partes con oro. Ésta técnica permite preservar el objeto y le da un valor aún mayor, pues resalta sus defectos y muestra el pasado, que tuvo que  ser restaurado para volver a ser una sola pieza.

De la misma manera sucede con nosotros. Todos hemos sufrido heridas en el corazón. Tal vez alguien nos traicionó, o perdimos un ser querido, o bien la crítica, la burla, el abandono,  fueron tan fuertes  que nuestra identidad se desmoronó. Cual fuere la situación, es  cierto que todos hemos tenido piezas rotas.

  • El hombre puede caminar arrastrando esas piezas, inclusive puede sobrevivir. Pero ese no es el propósito de Dios. Él es el único que tiene “el mejor oro”(Jesús) para unir cada parte, y sabes cuál es el fin; demostrarte cuán valioso eres para él, pues juntará cada parte y unirá tu corazón; así entenderás que cada fisura representa tus debilidades y que ellas te permitirán bendecir a otros. Tal vez hoy no encuentres el sentido de esa pieza rota, pero para Dios ya existe un fin. Y aún hay más… Dios venda tus heridas, es decir, cubre tu corazón con su gracia, amor y perdón (el vendaje perfecto). Así como un vendaje es útil para que una herida sane y nada la contamine; así el Señor emplea Su vendaje para continuar sanando tu vida y para guardar tu corazón de todo aquello que le contamina.

Hoy dejemos que el Señor emplee su oro y Su vendaje perfecto para restaurarnos. Tú eres muy valioso para Dios, acércarte y permite que Él obre, tal vez el proceso duela, pero será curativo.

Dios te bendiga
By Ely Hdez

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