Pasión desesperada

Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme. El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, Señor, tu rostro busco. No te escondas de mí; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.

Salmo 27:7‭-‬10 NVI

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¿A que me refieri con pasión desesperada?

Para eso iremos a la Biblia y veremos uno de los mejores ejemplos de una persona con una pasión desesperada. En este blog hablaremos del Rey David.

¿Por qué David?

Vemos cómo el libro de salmo está lleno de aventuras y conquistas de David como rey, pero más que victorias, triunfos o demás, hay algo en él que me llama la atención y es su “Pasión” una pasión que lleva a convertirlo en un hombre llamado conforme al corazón de Dios.

El libro de salmo está lleno del reflejo del corazón de David derramado ante la presencia de Dios; la mayoría canciones y alabanzas a Él, canticos que salían desde un corazón apasionado y encendido por Él.

David tenía una pasión como ninguna, estaba apasionado por Dios; su corazón era gobernando por Él, A David no le importaba nada más que complacer el corazón de Dios.

Pero hey! a pesar de la pasión David, también cometió un error, si tú estás apasionado y de repente tienes un error, ve a David y de cómo su error, lo llevo a que la pasión fuera una pasión aun mas desesperada.

Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado. Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga.

Salmo 51:7‭-‬12 NVI‬‬

A partir de este punto algo cambia en David, a diferencia de otras personas, David pidió perdón y surgió en él esa desesperación, esa hambre intensa por buscar más la presencia de Dios.

Todos pasamos por esto, cometemos errores, pero solamente tu decides si quedarte en ese lugar de tristeza y culpa o levantarte y encender esa pasión desesperada por él.   

¿Has experimentado esa desesperación buena? A diferencia de una desesperación mala que te lleva a hacer cosas malas o a pensarlas, la desesperación bueno te saca de tu área de confort, te sacude y te preguntas. ¿Por qué siento esto? Esa desesperación buena, incrementa el deseo y la pasión por orar, por clamar, por interceder, por adorar, esa desesperación te sacudirá para entrar en la presencia del Señor.

He podido experimentar está desesperación que ha encendido la pasión por Dios; eso que te lleva nuevamente al principio, al Padre. Esto lo vemos con David.

David volvió a su primer amor, vivió a Jesús, quien perdono sus pecados, abrazo lo nuevo y de inmediato comenzó una nueva temporada para Él. Y es justo lo que Jesús quiere hacer con cada uno de nosotros, sacarnos del área de confort y poder encendernos en fuego y pasión.

Así como David, que a pesar de haber pecado, él no se olvido de que era hijo y que el padre lo limpiaría de todo mal. Si tú en este momento te sientes como David, en un punto de quiebre, debes adorar, debes buscar el rostro de Jesús, no dejes que las circunstancias te hagan huir o sentirte culpable, abraza el perdón y levántate.

Enciende y deja que esa desesperación te acerque más a Él, que la pasión en ti sea nueva, que la pasión sea esa ancla hacia el padre, que la desesperación se convierta en una pasión desesperada.

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