Pablo de la Cruz Molina

Nací en el año de 1980, en la ciudad de Quetzaltenango, Guatemala lugar donde se conocieron y se casaron mis padres; Noé de la Cruz y Martha Molina, siendo yo el último de sus tres hijos. En ese entonces mi papá trabajaba en la empresa eléctrica nacional como oficinista, mientras que mi mamá se ocupó de cuidar de mis hermanos y yo. En mi primer año de vida mi papá fue trasladado en su trabajo a distintas ciudades a donde le acompañamos pero siendo yo de dos años de edad radicamos permanentemente en el municipio de Panajachel del Departamento de Sololá, y a los pocos meses de nuestra llegada mis padres fundaron una Iglesia Evangélica.

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Mi hermana es la mayor y recibió todas las atenciones de mi papá y mi hermano siempre fue muy inquieto y de carácter fuerte por lo que con facilidad entraba en conflicto con mi padre. Aunque también entraban en conflicto entre mis hermanos, lo que me hizo aprender de temprana edad a ser callado y solitario, aunque no estuviera de acuerdo en muchas cosas guardaba silencio para evitar las fuertes reprensiones que mis hermanos recibieron. Pero no siempre salí bien librado; en una oportunidad recibí un fuerte castigo físico por no obedecer a la instrucción de mi padre de no molestar durante el servicio en la Iglesia.

Por mucho tiempo guardé silencio aunque en lo profundo de mi corazón había acumulado resentimiento, pero me esforzaba por obedecer y con eso me gané la confianza de mi padre y que por mucho tiempo él se expresara de mí como su mejor hijo. Pero a la primera oportunidad de salir de casa no lo pensé dos veces y me fui para huir del ambiente de casa sin que mi padre sospechara la verdadera razón de mi decisión.

Un año antes de que yo saliera de casa mis dos hermanos se trasladaron a la ciudad de Quetzaltenango, nuestra ciudad natal, para continuar sus estudios de nivel diversificado, pero en el descanso de Semana Santa ellos no quisieron volver a Quetzaltenango, mencionaron que dejar el ambiente tranquilo de Panajachel  era muy difícil, así que mis padres consiguieron el traslado de mis hermanos para continuar sus estudios en Panajachel. Al año siguiente fue mi turno de salir de casa y con mucha alegría descubrí que la carrera que yo quería estudiar no estaba en Panajachel solamente en Quetzaltenango por lo que me aferré a la idea de estudiar esa carrera. Mi mamá tenía la esperanza que yo al igual que mis hermanos no me adaptaría al ambiente de dicha ciudad, pero no fue así, perduré en aquella ciudad durante siete años.

Me gradué del nivel diversificado como Perito en dibujo de construcción. Al año siguiente al no lograr conseguir un buen empleo asistí a una Iglesia Evangélica esperando conseguir la bendición de Dios, esa misma noche pareció como que el predicador hablaba directamente a mí sobre mi error de no respetar la autoridad impuesta por Él sobre mí; mi padre. Le pedí perdón a Dios y al llegar a casa le llamé a mi padre para pedirle perdón. Pero a partir de ese momento comencé una relación auténtica con Dios a través de Jesús y su Espíritu Santo.

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Al terminar ese año mi padre me ofreció la oportunidad de continuar estudios universitarios. Aunque yo solo quería estudiar Teología me gradué como Licenciado en Fisioterapia. A mitad de mis estudios universitarios mi padre falleció.

He ejercido mi profesión por quince años en mi propia clínica en Panajachel, pero a la vez he continuado mi ministerio de la predicación de la Palabra de Dios. Mi Señor me dio la inspiración para escribir el libro “Un Evangelio de Ficción”. Actualmente mi madre y yo pastoreamos la Iglesia que mis padres fundaron. En éste año mi madre y yo nos graduamos de Licenciados en Teología y pronto nos inscribiremos para estudiar una Maestría en Teología. Mi pasión es inspirar a los jóvenes a prepararse para darle a Dios la oportunidad de guiarlos a desarrollar su máximo potencial.

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