Euge Coria

Mi nombre es María Eugenia Coria, nací en la ciudad de Rosario, Santa Fe en Argentina. Tengo 20 años y estudio Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Rosario, Facultad de Humanidsdes y Artes. Tengo dos hermanas, una mayor que tiene 23 años y otra que tiene 18 años, soy la afortunada hermana del medio. Tengo a mi madre y a mi padre que están en proceso de divorcio. Pero previo a eso quier contarles mi historia de vida o parte de ella. Como dije antes nací en Rosario y a la edad de 12 años nos mudamos a la ciudad de Mar del Plata, Buenos Aires por problemas que había en la familia y por trabajo.

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Siempre nos había gustado Mar del Plata todos los años íbamos a vacaciones hasta que mis padres tomaron la decisión y nos preguntaron antes. Así que vendimos la casa y el local de mis padres y nos mudamos a esa ciudad. Nunca nos esperamos que nos hubiera recibido así. Mis padres pusieron un negocio de perfumería y vivíamos en un apartamento pequeño. Parecía todo marchar bien. Y de a poco todo fue en caída. Nosotros éramos católicos no practicantes. El negocio no iba bien, había cosas que pagar y no nos alcanzaba para lo que necesitábamos como familia. Eso transcurrió durante un período de meses y meses mi papá buscaba trabajo y como tenía 40 años no lo tenían tan en cuenta como a los jóvenes de 20 años. Durante todo ese tiempo mi hermana mayor se puso de novia con un chico muy complicado que después la término alejando de nuestra familia. Se fue a convivir con él y después nos enteramos por un policía que él andaba en robo de auto, de casas y manejo de drogas. Previo a eso una mujer iba todos los días a la perfumería de mis padres a hablarle de Dios y mi mamá nunca le prestaba atención. Pero cuando todo empezó a ir mal probamos ir a la Iglesia para ver si podíamos solucionar todos nuestros problemas. Se complicó más todo pero seguimos yendo a la Iglesia, nos bautizamos. Y después los líderes que nos pastoreaban nos defraudaron. Mi papá se alejó de la Iglesia por años. Seguíamos orando para que mi hermana volviera a casa sin entender lo que pasaba. Nos habíamos hecho una casa y mudado allí. Mi papá mientras tanto hacia changas porque no había trabajo y habíamos vendido la perfumería que no daba dinero.

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Entre todo eso conocimos a una mujer que nos daba todo lo dulce para vender (galletitas, alfajores, medialunas, etc). No nos faltaba nunca para comer. Después a mi papá se le ocurrió hacer prepizzas así que yo a la edad de 16 años y mi hermana menor con 14 años y por supuesto mis padres empezaron a hacer prepizzas caseras. Todos los días nos levantabamos muy temprano y trabajamos muchas horas para salir adelante. Eso duró durante todo el verano (4 meses). Mientras tanto mi papá había empezado a vender productos tipo snacks. Empezamos a salir adelante y seguíamos orando mucho. Después de que la economía de nuestra casa y de años empezamos a estar mejor. Mi hermana volvió a nuestra casa y empezó a enderezar su vida. Nos cambiamos de Iglesia a una más chica y más familiar porque la otra era más grande. Nos hicimos muchos amigos hermanos en la fe, mi papá empezó a ir a la Iglesia pero no se sentía muy conforme. Estuvimos 1 año y decidieron mis papás mudarse de nuevo a Rosario. Me costó dejar a mis amigos y la comodidad de mi casa. Nos mudamos a la casa de mi abuela y nos adaptamos bastante rápido porque vivimos muchos años en la ciudad que nací. Estaba toda mi familia ahí. Nos volvimos a establecer y ya nos sentíamos parte de este lugar, nos empezamos a congregar y casi al instante mi papá se volvió a Dios de todo corazón Y empezó a cambiar. Pero otra vez empezaron los problemas. Mi hermana mayor se había puesto de novia con un marplatense, planeaba independizarse e irse a vivir con él a Buenos Aires y así fue. Después Mi mamá viajaba mucho porque hacia murales, ella es artista plástica. Discutían mucho con mi papá porque casi no estaba en casa y cuando estaba parecía distante su relación duró así un año o dos. Pero no pudo ser. Este año se divorciaron. Fue un golpe para todos. Mi papá, mi hermana y yo nos aferrarnos a Dios como nunca, el proceso dolió Pero ya no tanto. Nos quedamos nosotros tres acá. Mi familia y amigos de la Iglesia nos apoyaron muchísimo y acá estamos Dios nos sigue fortaleciendo día a día. Mi papá sigue creciendo con la distribuidora y vendiendo mucho.

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