El clamor de un corazón escogido.

La vida cristiana no es perfecta; tiene altibajos. Un día estas en una montaña alta donde las cosas fluyen de una manera espectacular y otros días sientes que estas en un desierto, seco y sin un rumbo a donde ir, te sientes estacado, insatisfecho e infeliz, con una sed que no para, con esa insatisfacción que sabes que solo Dios puede llenar.

La madurez cristiana no se trata de que rango tengas en tu iglesia local, no se trata de los ministerios a los que tienes bajo tu mando. Si son un parámetro, pero no es lo mas importante. Tu madurez cristiana, creo yo, se basa en la determinación, constancia y sobre todo de la Fe que tengas. Ya no te dejas guiar por emociones o sentimientos, aunque son muy importantes y Dios nos los regalo por algo, no son tan importantes en tu madurez porque, aunque ya no sientas el querer orar, lo haces porque tienes Fe de que Dios te escucha porque conoces que Él te oye porque eres Su hijo. Pero muchas veces creemos que nuestra madurez cristiana esta relacionada con el estatus y ministerios que tengamos, pero en realidad no es así. Con esto no digo que estar involucrado en la iglesia no sea importante, todo lo contario, parte importante de nuestra madurez espiritual comienza en el servicio a Dios y a los otros.

Tu madurez cristiana, creo yo, se basa en la determinación, constancia y sobre todo de la Fe que tengas.

El clamor de un corazón escogido.

En medio de esos desiertos, en medio de esas dificultades y en medio de las incertidumbres vas a diferenciar entre los que son escogidos y los que no. Yo no soy juez y mi intención no es decir quien es quien, solo quiero decir que aquel que ha sido escogido por Dios aun en medio de un valle de sombre de muerte, aunque esté en un valle de huesos secos, aun en medio del silencio de la incertidumbre emana un clamor por Dios, emana una necesidad de acercarte a aquel que solo puede llenarte, estar desesperadamente cerca de aquel que puede darte todo lo que estas buscando. ¿Lo has sentido?

Yo he estado por un desierto en mi vida que ha durado mas de lo que quisiera. Pero, aunque me encuentre en medio de, mi corazón conoce quien es su dueño. Mi Vida conoce La Voz de mi Pastor, y lo escucho cuando grita mi nombre al momento de llamarme, porque Él nunca está demasiado lejos. Él deja las noventa y nueve en el rebaño y va por mi, va a buscarme y sé que no se cansará, se que no me dejará de buscar hasta que esté en sus brazos. Él me está buscando en las noches oscuras, en los días con mucho calor, en los días de lluvia y fuertes viento, se que no ha dejado de buscarme. Esta seguridad emana de una vida que sabe que Su Buen Pastor nunca lo dejará, emana de un corazón que ha conocido a su Pastor.

Un clamor que nace de la soledad, un clamor que nace de la necesidad, un clamor que nace de la desesperanza, un clamor que nace en la incertidumbre, un clamor que nace en las dificultades e injusticas de la vida, un clamor que llama al Padre, que claman a nuestro Pastor.

No dejes que tu interior se calle cuando nazca ese clamor, porque es tu corazón redimido queriendo regresar al lugar donde pertenece. A los Brazos de nuestro Padre.

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Luis Quijivix

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