Aprendiendo.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto”

Filipenses 4:4-5 NTV

Desde el momento en el que salimos del vientre de nuestra madre, nuestra capacidad de aprender se ve probada. Cuando nacemos nuestros pulmones deben de inspirar lo mas fuerte posible y expirar para que la capacidad pulmonar sea la adecuada y para lograr eso, es necesario que nos “estimulen”. Algunos bebes no necesitan eso, pero otros si, necesitan unas pequeñas nalgadas para llorar y lograr que los pulmones lleguen a ser normales. Entonces sí, desde que salimos del vientre de nuestra madre la capacidad de aprender se ve sujeta a pruebas tras pruebas.

A mi me gusta verme como un eterno estudiante, siempre me veo así porque, aunque quisiera saber todo y tener todas las respuestas estoy consciente de que tengo mucho que aprender. Mi época de estudiante tampoco fue la mejor cuando era niño, de hecho, tengo muchas anécdotas de lo malo que era para estudiar y que hoy nos recordamos con mi familia y nos reímos un poco. A medida que iba creciendo trataba de ser mejor estudiante. Les debo de confesar que en ocasiones he envidiado a mis amigos que tienen esa capacidad de aprender rápido. No necesitan pasar tantas horas sentados leyendo y volviendo a leer, con una lectura ellos ya dominan el tema, lastimosamente no es mi caso, yo debo de estar sentado por varias horas y tratar de poner mi atención por completo en lo que hago y darle dos o tres lecturas a lo que estoy estudiando.

Al punto que quiero llegar con lo que te escribo es que aprender nunca termina. Puede que estés empezando tu secundaria o “básico” como lo llamamos en mi país, o que estés en la preparatoria/bachillerato, o ya estés en la universidad o tal vez estás cursando un posgrado y nunca dejemos de aprender y hoy quiero contarte que Dios está enseñándome dos cosas que por alguna razón me cuesta, es como aquel curso de matemáticas o física avanzada que la mayoría le huye, pero como en todo, algunos se les hace fácil y otros como yo, no tanto. Los temas que estoy aprendido son la felicidad y la dependencia hacia Dios y quiero compartirte un poco de estos temas.

Aprendiendo a ser Feliz.

Soy melancólico, por alguna razón me gusta sentirme con ese sentimiento pero en ocasiones se me va la mano y llego a estar triste, algunas veces alimentado por las circunstancias que estoy pasando y otras veces recuerdos del pasado para que ese sentimiento se sienta “real” y esto me recuerda al pueblo de Israel en su camino en el desierto, ya habían salido de su esclavitud y estaban en camino para tomar posesión de la tierra donde fluye leche y miel pero ellos no miraban eso, miraban el camino en el desierto y se quejaron contra Dios y dijeron esto a Moisés:

“Y toda la congregación de los israelitas murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto. Los israelitas les decían: «Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud».

Éxodo 16:2-3 NBLA

La mayoría de las veces que no estamos felices y contentos es porque queremos algo y no lo podemos tener, es porque nos quejamos de lo que estamos pasando o simplemente recordamos nuestra antigua manera de vivir y la extrañamos. Si hubo una característica del pueblo de Israel que no le gustaba a Dios era su terquedad. Se quejaban por todo y en ocasiones nosotros somos así. Nos quejamos por todo. Nos enfocamos tanto en las que cosas que no tenemos que nos olvidamos de disfrutar y ser agradecidos por las cosas que tenemos. Un ejercicio que estoy haciendo es ser agradecido. Cada día me dispongo a agradecer a Dios por el día, por el regalo maravilloso de tener salud, de tener a mi familia, de su Amor y Su misericordia. Le agradezco por Su perdón inmerecido y le agradezco por todo lo que he pasado en el día, sea bueno o malo. Te invito a que lo hagas, ayuda muchísimo.

Otra de las veces por las cuales no sabemos ser felices es por las circunstancias que pasamos. No puedo negar que hay situaciones a las que nos enfrentamos que no tienen una explicación y que quisiéremos nunca pasar. Por ejemplo, el pueblo de Israel; para poder llegar a la tierra prometida había dos caminos. El camino largo y el camino corto. ¿Por qué Dios no los guio por el camino corto? Porque Dios estaba mas interesado en cambiar su interior que llevarlo a esa tierra donde fluye leche y miel y que por la dureza y terquedad de su corazón no pudiera conquistarla y así disfrutar de las bendiciones. Entonces Dios decidió llevarlos por el camino largo, 40 largos años donde Dios trato con ellos, aun así la generación que salió de Egipto no entro a la tierra prometida a excepción de Josué y Caleb. Tuvieron que ser los hijos y las hijas de esa generación que entraría a la tierra prometido. El pueblo de Israel se enfoco tanto en lo que les faltaba, en las circunstancias adversas que se olvido de las proezas que Dios hacia en medio de ellos. Se olvidaron del lugar donde Dios los llevaría. En vez de ver la mano de Dios cuidándolos con una nube de día y columna de fuego por la noche, miraban la comida que les faltaba, la comodidad que no tenían. Y a veces somos así, pasamos por una circunstancia adversa y nos enfocamos en la prueba difícil que olvidamos que Dios puede ayudarnos, que Dios puede mostrar su poder. Dios me ha regalado una de las frases que me llenan de fe y que la recuerdo cada vez que atravieso por un desierto o me enfrento a un momento difícil y es que las circunstancias adversas serán los testimonios del poder y la fidelidad de Dios en mi vida.

Aprendamos a ser felices con lo que tenemos, con lo que estamos pasando, con lo que estamos enfrentando. Seguramente conoces este versículo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13. ¿Sabes el contexto?

“No es que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas”

Filipenses 4:11-13 NTV

Todo lo puedo hacer por medio de Cristo quien me da las fuerzas. Sea cual sea tu situación Dios te da las fuerzas para enfrentarla y ser feliz, estar contento y agradecido. Jesús es la clave para aprender a ser feliz. Jesús es la clave para aprender a vivir. Jesucristo es la roca eterna que nos ayuda a comprender que nuestra felicidad no depende de las circunstancias sino de Su Amor. Cuando te sientas triste y frustrado, cuando te sientas decepcionado y un poco deprimido, agradece. Un corazón que sabe agradecer es un corazón que sabe ser feliz.

En mi próxima publicación te hablaré de “Aprendiendo a depender de Dios”

Un abrazo.

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Luis Quijivix

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