Ya me siento grande…

Recuerdo que hace unos días mi madre me había aconsejado sobre un asunto que para mí tenía la menor importancia del mundo. Cada vez que ella mencionaba eso mi respuesta era: –Claro que sí, no lo haré-. Pero realmente decía dentro de mí: -Es una tontería-. La insistencia sobre el asunto se hizo más intensa al pasar los días, hasta que se volvió un fastidio para mí cada vez que mi madre mencionaba ese tema. Llegué al punto donde mi actitud fue molestarme en varias ocasiones, y hasta llegué a discutir con ella. 

Créanme que no es sencillo cuando ya tienes 22 años y tus padres te digan qué hacer y qué no. Me digo a mí mismo: -YA ESTOY GRANDE-. 

Fui probado por este desacuerdo con mi madre. Dios me hizo recordar lo que dice en el libro Efesios 6:2: Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. 

Un día antes de aquel evento que ya habíamos discutido, mami muy molesta se acerca y me dice: -Haz lo que mejor te parezca-. Eso me hizo sentir tan culpable, por como mami se sentía, que esa noche casi ni pude dormir. 

Al día siguiente temprano en la mañana, me acerqué a mami y le pedí perdón por haber discutido con ella, y le dije que haría caso a lo que me había dicho. Fue en ese momento donde el peso de culpabilidad desapareció y ella me respondió con un tono suave y sincero: -Si entiendes que lo correcto es hacer lo que piensas, hazlo. Respeto tu decisión, mi hijo-. ¡Wow!, eso fue algo que no esperaba. 

La noche anterior le había insistido a Dios que no le encontraba lógica a lo que mami decía, pero que no quería tomar una decisión en rebeldía. Pero, Dios me guió y me dio una lección para el resto de mi vida:

‘‘En muchas ocasiones podemos deshonrar a nuestro padres no solamente con una decisión, sino que más bien la actitud con la que hacemos las cosas’’. ¿Con qué intención quieres hacer aquello de lo cual tus padres te han aconsejado? 

Es necesario saber que cuando entramos en la etapa de jóvenes adultos, les debemos HONRA a nuestros padres. Esto es justo ante los ojos de Dios. 

Según la Biblia, la honra hace referencia a algo más allá que simplemente obedecer una orden o considerar un consejo. Las ocasiones donde se hace mención de la palabra honra, se hace referencia a la palabra del origen etiológico del hebreo ka·vóhdh, que hace referencia a una obediencia con amor y de todo corazón. Es importante la acción, pero también la actitud y la intención con la que hacemos para agradar a nuestros padres. 

Por otro lado, honrar a nuestros padres va más allá de considerar en estima sus palabras, sino que también incluye el ayudarlos con bienes materiales (Mt 15:4-6; 1Ti 5:3, 4.). 

Efesios 6:3 recita la recompensa de honrar a nuestros padres de la siguiente manera: -para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra-. No tomemos a la ligera el honrar a nuestros padres, y comencemos a darle la importancia que se merecen, porque el hacerlo trae consigo además bendiciones de Dios para nuestras vidas. 

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