EN EL SILENCIO

Cuantas veces has escuchado la frase que dice. Los silencios de Dios también son una respuesta, pero ¿Qué pasa cuando te encuentras justo en esa situación? ¿Todo es diferente no? La frase puede sonar muy genial, pero cuando te encuentres en esa situación, ¿Cómo reaccionas? Hoy quiero hablarte del silencio de Dios por medio de mi experiencia personal.

«Por mucho tiempo he guardado silencio, he estado callado y me he contenido. Pero ahora voy a gritar como parturienta, voy a resollar y jadear al mismo tiempo. Isaías 42:14 NVI

Puedes que tengas una gran temporada, donde todo fluye correctamente, donde todo tiene su lugar y control, pero derrepente todo cambia, y lo que hacemos es ir directo con Dios, pero oye… ¡Tampoco sucede nada! ¡No logras persivir, escuchar o sentir su presencia! ¿Qué sucede en este punto? Cómo te lo dije anteriormente, quiero escribir y darte a entender este blog desde mi propia experiencia y sabes justo me pasó lo mismo, la temporada parecía genial y me sentía imparable, pero derrepente todo cambio, y lo que más hice, fue correr a Jesús, pero ¿Sabes qué? No paso nada, no podría sentir su presencia, no podría sentir su fuego, no lograba escuchar su voz, pero oye, algo más también pasaba, y es que aún cuando todo parecía en silencio, sabía que él estaba ahí, no sé cómo, pero sabía que él seguía ahí, en la calma y en el silencio su fuego seguía ardiendo.

Pero también tenía las mismas preguntas que hacemos la mayoría de nosotros al pasar esta situación. ¿Puedes escucharme? ¿Aún sigues ahí? ¿Puedes oírme?. Y si al igual que la mayoría, yo también me sentí frustrado, con mi grito y mis preguntas, las paredes retumbaban, el suelo temblaba con el golpe de mis manos, y durante mucho tiempo estuve haciendo las mismas preguntas ¿Pero sabes? En mi frustración y en mi enojo comprendí que se trataba de algo más, y es que en el silencio, él está hablando. ¿Cómo? El silencio denota lo que retumba en tu corazón, lo que se encuentra en tu mente. ¿Qué es lo que suena en tu mente y corazón en este momento?

Si mi silencio es más veraz Y mis oídos pueden oír cómo caminar en tu camino – Jason Upton.

Comprendí algo aún mayor, y es que no se trata de mi, no se trata de cada uno leyendo este escrito, se trata de Dios. Tuve que quedarme en silencio para comprender que él seguía ahí, y sabes no es fácil guardar silencio, muchas veces entramos en nuestro tiempo de intimidad personal con Dios, pero lo que hacemos es hablar solo nosotros, y se nos olvida en escuchar, aún cuando el silencio sea tu respuesta.

El silencio de Dios es la convicción de que él está ahí junto a ti.

Vemos en la Biblia el ejemplo de Job y de como fue puesto a prueba perdiendo todo y solamente quedarse con el silencio de Dios, y sí, al igual que todos, él hizo las mismas preguntas que frecuentemente hacemos cuando nos encontramos en esta situación. Cuando nos encontramos en esas circunstancias lo que más deseamos son respuestas, pero déjame decirte algo, Jesús no te responderá ¿Por qué? Porque muchas veces hablamos o preguntamos cosas que no comprendemos en ese momento.

¿Qué provoca su silencio? El silencio de Dios provoca un encuentro con Jesús

Así que si que sí te encuentras en la misma situación, simplemente déjate amar por él, tal vez es muy difícil el hecho no obtener una respuesta o de saber que nada sucede en ese preciso momento, pero déjame decirte que Jesús se encuentre ahí contigo, se encuentra en tu peor momento y cuando más pienses que no lo está, entonces es cuando él más cerca de ti está.

¡El silencio de Dios es la evidencia que él ya se encuentra a tu lado!

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