¿Incertidumbre?

Incertidumbre es una expresión que manifiesta el grado de desconocimiento acerca de una condición futura, es decir, un evento en el que no se conoce la probabilidad de que ocurra determina situación.

Es una sensación de inseguridad, de temor, de titubeo, que muchas veces hace que el individuo paralice momentáneamente alguna actividad, hasta tanto la situación sea más clara y confiable.

Puedes no tener conocimiento específico de lo que vendrá a tu vida, pero NO PUEDES DETENERTE DE HACER LO QUE TE CORRESPONDE como hijo de Dios.

La incertidumbre es un arma que el enemigo aprovecha para detenernos, para que no seamos funcionales ni cooperemos en los planes de Dios para la humanidad. Dios quiere que sigamos haciendo lo que debemos hacer aun cuando no entendamos todo lo que está pasando o lo que vendrá. 

No permitas que las circunstancias que vives cambien la perspectiva correcta de quién soy yo. Atentamente: Jesús.

Juan el bautista estaba en la cárcel (por Herodes a quien Juan le decía que no era correcto que se casara con la mujer de su hermano Mt. 14:3-12), ya había bautizado a Jesús, lo había conocido y daba testimonio de quien era Cristo, pero en ese momento de cárcel vino la duda y envió a dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús si él era el que había de venir o esperaban a otro.

Juan estaba en la cárcel a causa de su fe en Jesús, por predicar la Palabra de verdad aun cuando a muchos no le agradaba lo que él decía. Por un momento, al verse allí y oír lo que Jesús estaba haciendo y lo que él mismo estaba viviendo, se preguntó ¿habré hecho lo correcto, lo que se me envió a hacer?, ¿habré bautizado al hombre correcto?, ¿será que ese Jesús es realmente el Mesías?, ¿le habré preparado el camino al hombre correcto?, ¿habrá valido la pena?, ¿por qué el permite que esté aquí encarcelado?

Jesús le respondió no con reproche, sino como dándole esperanza a Juan de que lo que habían profetizado de Jesús se estaba cumpliendo. En otras palabras: ‘‘Juan, la palabra se está cumpliendo. Sí, estás en la cárcel, pero aún se está manifestando lo que antes se dijo en Isaías 35 y 61.

En los momentos de crisis, solemos olvidar quién es Dios y lo que ha hecho en nosotros. Recuerda lo que Dios ha hecho en ti, en otros porque ciertamente Él lo hará otra vez.

Jesús no habló mal de Juan a pesar de que minutos antes había dudado. Pues Jesús sabía muy bien quién era Juan el bautista, él sabía que ese momento era solamente un sacudimiento de su fe, por eso lo alentó y habló positivamente a las multitudes de su llamado. Juan no era cualquier persona, era un hombre fuerte que no cualquier situación lo movía, así Jesús lo expresó: ¿A qué clase de hombre fueron a ver al desierto? ¿Acaso era una caña débil sacudida por la más leve brisa? (Mt. 11:7 NTV).

La prueba que estaba pasando Juan por su fidelidad al Señor, no era fácil, estaba preso. Pero, Jesús era consciente de eso, le permitió esa crisis porque sabía que Juan era un hombre fuerte, que había sido formado en el desierto. Juan era un predicador sin temor, quien prefería sufrir antes que estar callado y morir antes que mentir.

Nuestra fe tiene que ser en ocasiones confirmada y fortalecida a través de las circunstancias difíciles. Dios sabe por lo que estás pasando. El solamente le da grandes batallas a grandes guerreros, Él sabe que eres fuerte y que vencerás sino no estuvieras viviendo esto. Jesús apuesta a ti, Él sabe quién eres, ¿sabes tú quién es Él?

Me imagino a Jesús diciéndole palabras como éstas: ‘‘Juan, tranquilo, preparaste camino para mí. El reino de Dios, el cual continuamente predicabas antes de estar en la cárcel, sigue avanzando aunque se han levantado muchos enemigos para detener el mensaje. Estás en la cárcel, pero hay muchos discípulos, estoy yo continuando la obra que el Padre nos encomendó. No temas, has peleado la buena batalla y has hecho todo cuanto fuiste creado para ser y hacer’’.

El impacto que causó la vida de Juan fue increíble, muchos se arrepintieron, fueron bautizados y siguieron a Jesús. Sino recordemos que Andrés, uno de los doce, fue discípulo de Juan y cuando se le presentó a Jesús le empezó a seguir e invitó a su hermano Pedro a seguirlo también (Jn.1:35-42). 

Te invito a no detenerte y seguir creyendo, a elevar tu voz en medio del desierto porque es tiempo de hablar la Palabra de verdad a un mundo que día a día se borda hacia la mentira y la maldad. 

Dios te bendiga.

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