Una virtud del corazón.

No se preocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás. Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús:

Aunque era Dios, no considero que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos, adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales. Filipenses 2:4-8.

Cuando vi que tenía que escribir algo acerca de la humildad este fue el primer pasaje que se me vino a la mente. El título de este capítulo es “Tengan la actitud de Cristo “así que la humildad es una virtud, una virtud del corazón. Nosotros tenemos al mayor ejemplo en todos los sentidos posibles de la Palabra, nuestro Señor Jesús.

Recuerdo que cuando era niña por estas épocas decembrinas, me emocionaba tanto la navidad no porque sabía lo que festejábamos, sino por la ropa que iba a estrenar, los regalos y porque se inaugura el tiempo de solo pasar comiendo ¡ja, ja, ja! quizás ustedes se identifiquen conmigo. Sin embargo, conforme fui creciendo y cuando conocí a Jesús mucho de esto cambio, esto paso a ser secundario y El más importante vino a ser la prioridad. A lo que voy con esto es que a veces nos preocupamos tanto por cosas que no tienen valor alguno y esto demuestra ¿Qué es lo que hay en nuestro corazón? Y el ¿Por qué hacemos las cosas?  Filipenses 2:3 “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes.”

En la época que vivimos tristemente pocas veces o mejor dicho no se ve que pongamos a otros por encima de nosotros, sino todo lo contrario se quiere sobresalir al precio que sea y todas las virtudes que hay en el hombre se han vuelto corruptibles. Hace algún tiempo leí un libro que siempre planteaba la pregunta ¿Qué haría Jesús? esta se aplicaba a toda situación, bueno pues desde ese entonces me hago la misma pregunta y hago lo que creo Él haría ¿Es fácil? No, no lo es; pero no es imposible tampoco.

“Como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos” Mateo 20:28

Así que como hijos de Dios debemos proponernos ser testigos de esta virtud y mostrarle al mundo quien vive dentro de nosotros. Estos días son la oportunidad perfecta para hacer algo por los alguien, un mundo pide a gritos que se le muestre bondad, misericordia y amor. Seamos instrumentos de Su gloria y sigamos el ejemplo de nuestro Salvador.

Es mi oración que cada día busquemos más y más de Él, que reconozcamos nuestra dependencia de Él es ahí donde inicia la verdadera humildad. Que nuestros corazones sean conforme al de Él y siempre tengamos presente las palabras de Jesús: “Y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón hallarán descanso para sus almas” para que vivamos vidas de las cuales valgan la pena un día escribir.

Un fuerte abrazo y desde ya ¡Feliz navidad!

¡Dios te bendice!

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