No te detengas.

En uno de los momentos más difíciles de mi vida Dios me regalo una Palabra que ha sido un constante recordatorio cuando la dificultad, la incertidumbre y la adversidad viene y es: ¡No te detengas! ¡No pares! ¡Sigue adelante!

Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.

Hebreos 10:39 NTV

A mí me gusta mucho correr. Desde hace mas de tres años practico constantemente este deporte. Es mi pasatiempo favorito, aunque este ultimo año ha sido un poco más difícil hacerlo, estas últimas semanas he tratado de ponerme al corriente para no perder el ritmo. Si tu eres un runner como yo sabrás que uno le agarra cariño a su ruta. Me gusta correr por la ciudad porque uno se distrae y el camino es muy disparejo. Los primeros kilómetros pueden ser lisos, los otros con muchos obstáculos y otros kilómetros puede haber cuestas muy pronunciadas que te exigen mucho. Cuando llego a la cuesta más pronunciada de mi ruta me recuerdo de esta palabra que Dios me ha dado y trato de no parar, trato de seguir adelante y no detenerme.

La vida en general y nuestro caminar cristiano se parece mucho a una carrera, no está de más recordar que en el Nuevo Testamento, Dios usa este ejemplo muchas veces. Cuando empezamos todo parece ser color de rosas, todo parece fácil y sencillo, otras veces no lo es, pero vamos saliendo adelante porque nuestra motivación esta intacta y estamos llenos de fuerza. Pasa el tiempo y comenzamos a crecer, a tomar ritmo y nuestro crecimiento cristiano es acelerado, luego de eso llegamos a una meseta donde creemos en nuestra arrogancia e ignorancia que hemos llegado al tope de nuestra carrera o de nuestra vida espiritual y luego, vienen ciertas circunstancias que nos hacen decaer, ya no seguimos corriendo como en el comienzo y perdemos ritmo hasta el punto de estar cansados y viene el deseo de no querer seguir más.

Y no te niego que las dificultades que vienen a nuestra vida son muy difíciles, no te niego que el dolor que se siente es muy complicado y no te niego que las decepciones nos hacen querer dejar a un lado todo y ya no seguir más. Yo he estado en muchas situaciones así, todos los cristianos hemos estado así, o tal vez estamos así, tal vez no lo notas porque siempre ponemos nuestro mejor rostro, pero en realidad hay ciertas cosas que nos quieren detener. El escritor del libro a los hebreos dice:

Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

Hebreos 12:1 NTV

El principal enemigo para que nos detengamos es el pecado. No hay mayor enemigo que eso, el pecado nos aleja de Dios, nos aleja de estar en una comunión intima con Él. El pecado es sutil, porque esta disfrazado de diversión, de ilusión, de satisfacción momentánea, pero en realidad cuando su disfraz se cae solo trae muerte espiritual, y pone peso en nuestra vida para que nos detengamos en la carrera de la Fe, crea obstáculos que hacen que nuestro caminar con Jesús sea más difícil. Jesús lo dijo de esta manera:

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.» Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.

San Juan 15: 4-5 NTV

Jesús es bien claro, sin Él no podemos, sin Jesús en nuestra vida no podemos ser fructíferos. Separados de Él nada podemos hacer.

¿Te has sentido cansado, desanimado, has sentido tediosa tu vida espiritual las últimas semanas, los últimos meses o años? Es tiempo de quitarte todo peso que hace que te sientas así, es tiempo de dejar todo pecado a un lado y seguir corriendo ligeramente la carrera de la vida; la carrera de la Fe.

Cuando empecé a correr no sabía que había tenis especiales, ropa especial y que había que calentar adecuadamente. Recuerdo que los primeros tenis que compre fueron una mala compra porque el numero era un poco mayor al tamaño de mi pie y termine lastimándome por la fricción. Pero lo curioso fue ver que los tenis para correr no pesan nada, son muy ligeros y precisamente es eso lo que buscan los corredores profesionales. No quieren peso extra porque su rendimiento seria bajo. El apóstol Pablo dijo:

¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar!

1 corintios 9: 24 NTV

¡Corran para ganar! Dios no te llamo a esta carrera para que apenas llegues, sino para que te lleves el premio supremo, un premio eterno. En realidad, vivimos en un mundo temporal, pero como hijos de Dios debemos poner nuestra visión con lentes eternas y saber que todo el esfuerzo que hacemos, lo hacemos para una eternidad y no solo para el momento.

Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno.

1 corintios 9:25 NTV

Para competir en una carrera no lo haces a la ligera y listo. Tienes que entrenar, prepararte y ser constante. No puedes entrar a una carrera sin antes haber entrenado porque es muy probable que en media carrera ya no tengas fuerzas y no termines por eso el apóstol Pablo culmina este capítulo diciendo:

Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.

1 corintios 9:26-27 NTV

Cada paso, propósito y disciplina. La vida cristiana toma tiempo, nadie nace de nuevo y se convierte de la noche a la mañana en un cristiano super maduro, Dios si transforma nuestra vida y llegamos a cambiar radicalmente pero luego uno se va dando cuenta que debemos crecer y eso toma tiempo. Es un proceso de meses y de años. Nunca terminamos de crecer en esta tierra, pero debemos hacerlo dando pasos de fe, pasos de propósitos. Debemos ser disciplinarnos.

En lo personal hay días que no tengo ganas de hacer nada, no tengo ganas de leer la Biblia, no tengo ganas de escuchar alguna predica o no tengo ganas de orar. Confieso que hay días en los que no oro como debería hacerlo, pero Dios me ha enseñado que debo ser constante, no debo parar. Si la vida fuera de hacer las cosas cuando solo hay ganas, nunca llegaríamos a ningún lugar. Por eso es necesario que pasemos del “sentir” al hacer porque queremos obedecer. A ser disciplinados a ser comprometidos con nuestra vida.

Pero también he tenido temporadas donde mi buscada de Dios es intensa, es profunda y fructífera y lo mas curioso de eso es que esas temporadas vienen cuando he decidido buscar a Dios cuando “no tengo muchas ganas” En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. Jeremías 29:12-13 NTV

Hoy quiero animarte a que no te detengas, a que cuando vengan esos momentos de dificultad y de adversidad, que cuando venga la incertidumbre decidas seguir, seguir y seguir. Decidas ser constante, decidas no parar. En esta carrera, vas a correr como un corredor pro, y te encontrarás en tu meseta, pero déjame decirte que aún hay más, en Cristo Jesús siempre hay más. Otras veces vas a gatear como un bebe, otras veces darás pasos de niño, pero eso sí, nunca debes de detenerte en tu propósito eterno. Nunca debes detenerte en la carrera mas importante de tu vida.

Y para terminar quiero que recuerdes que como corredores necesitamos a un entrenador y ¿sabes?, Jesús es tu coach, Jesús es tu entrenador. Él corre contigo, Él va contigo, Él te ayuda. Así que, si has pensado dejar todo a un lado, incluso si has pensado dejar tu vida cristiana recuerda que tú no eres así. Tú no eres de los que retrocede, sino de los que corre la carrera y se lleva el premio eterno.

Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.

Hebreos 10:39 NTV

¡Dios te bendiga mucho!

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