Una carta para mi alma.

Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. v1

Alma mía no dejes de Alabar a Dios porque Él ha sido bueno siempre, y nunca te ha dejado. Alábalo porque Él es Grande y Su misericordia nunca termina. Alábalo siempre porque Su fidelidad es para siempre. Alábalo porque escogió amarnos cuando no teníamos nada bueno. Alábalo porque Él no ha dejado de trabajar en ti. Alaba alma mía al Señor, porque Él es Dios, verdadero digno de toda gloria y honra.

Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. v2

Alma mía, tu olvidas muchas veces, no tienes buena memoria, pero no olvides la vez que Dios te tomó y sano tu herido corazón, no olvides la vez que te rompieron y Dios con Sus manos de Amor te volvió a tomar y te armo. Alma mía no olvides las veces que te ha respaldado y te ha demostrado que está contigo cuando todos los demás se fueron. Alma mía, no olvides que El Señor te ha sustentado, nunca te ha dejado. Alma mía recuerda que Dios te ha provisto todo lo que necesitas. Alma, ¿Recuerdas la vez que no tenias dinero? Llegó Dios y te dio lo que necesitabas. Alma mía por favor no olvides los beneficios del Señor.

Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; v3

Oh, Alma mía, nunca olvides que Dios perdona y ha perdonado todos tus pecados. Las veces que has caído, las veces que has vuelto a caer y las veces has decidido volver a caer. Nunca te ha negado Su perdón. Nunca se ha negado a darte una nueva oportunidad. Él ya perdonó todos tus pecados y te limpio de todas tus iniquidades. Alma mía, recuerda que Dios pagó un precio muy alto. Alma mía, por favor nunca olvides que Jesús pago todos tus pecados y te dio una nueva oportunidad.

Alma mía, recuerda las veces que El Señor te ha sanado, que ha sanado nuestro cuerpo, pero también ha sanado nuestro corazón. Siempre nos ha tratado con paciencia, siempre nos ha tratado con ternura y nos ha tomado con Sus manos para reparar cada parte rota, cada parte dolida. Cada decepción, cada frustración, cada lagrima; Él ha estado ahí y te ha sanado. El tiempo no lo ha hecho, las personas no lo han hecho, ha sido nuestro Dios.

El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; v4

Alma mía, Dios te ha rescatado de la muerte, de vivir una vida sin propósito y sin ninguna relevancia, alma mía, Dios te ha dado un propósito, te ha dado una razón de ser, una razón para vivir. Alma mía, Dios te ha favorecido con bendiciones, con amor, con paz y serenidad en cualquier tiempo, en cualquier momento, en cualquier circunstancia. Dios te ha favorecido y siempre ha tenido misericordia de ti.

El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. v5

Dios ha provisto cada necesidad tuya, la ha suplido y te ha dado más de lo que necesitas. Siempre ha sido así. Te ha demostrado que cada promesa que Él ha hecho la cumple y cumplirá con cada una de las que faltan. Él te ha dado vida para que la disfrutes no para que estés amargado y triste, no para que guardes rencor y sentimientos negativos. Te ha dado una vida para que la disfrutes cumplido con Su Palabra y agradándolo cada día.

Alma, nunca dejes de bendecir a Dios, nunca dejes de Alabarlo. Nunca dejes de entregar lo mejor para Él porque Dios es bueno y Su Amor perdura para siempre.

¿Por qué el salmista le habló a su alma?  

Sin duda alguna es una obra literaria, pero también es importante que Dios escogió al Alma para que le hablemos, en realidad nuestra alma es muy importante. Quiero decirte que tú estás formado por un cuerpo, por un espíritu y un alma. Y en el alma está nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestros emociones y entendimiento. El alma es el que día a día se enfrenta a este mundo, por eso quiero invitarte que le hables a tu alma, que le hables y le recuerdes que Dios es, que Dios ha sido y que Dios siempre será bueno. Que, aunque haya malos días, malos ratos, malas temporadas, Él está ahí, y que con Su mano de amor nos sostiene y nos abraza. Recuérdale que Dios puede sanarla y restaurarla.

¿Qué tienes que decirle hoy a tu alma?

El salmo que leímos es el 103.

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