No tengo ganas de perdonar

Para quienes no nos conocen, somos Sam y Jireh, estamos casados desde hace un año y diez meses. Hemos tenido muy buenos momentos; nos hemos alegrado, celebrado logros y reído hasta llorar, pero también hemos tenido malos momentos; hemos estado en desacuerdo, discutido, nos hemos dejado de hablar y peleado hasta las lágrimas. Algunas veces nos hemos ofendido, la mayoría de las veces sin intención (más malos entendidos o falta de comunicación), pero en el proceso hemos aprendido a ser humildes, nos hemos tenido que pedir perdón y aunque no nos den ganas a veces, hemos tenido que otorgar perdón constantemente.

¿Qué significa perdonar?  

Etimológicamente, la palabra “perdonar” se compone de dos partes:  El prefijo “per” que indica “consistencia” Y el verbo “donare” que significa dar, regalar o donar.  Entonces, si las unimos tendremos que la definición de perdonar se traduce en “regalar con consistencia” o “donar continuamente”.

Ahora ¿por qué es necesario que perdonemos constantemente?

Porque no podemos dejar que crezcan raíces de amargura en nuestro corazón que después se vuelvan plantas gigantes que no den paso a que las cosas buenas crezcan. Hebreos 12.15 NTV dice:


Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.

La falta de perdón pesa, carga tu espíritu, no deja que disfrutes la vida ni que seas plenamente feliz porque esa falta de perdón te recordará constantemente el daño que te hicieron y no te dejará avanzar.

Dios desea que tengamos un espíritu de perdón, ese mismo espíritu que viene de Él cuando perdona todas nuestras ofensas.

Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Mateo 5.44

Yo sé, es difícil soltar, decir que perdonamos a quien ha herido tanto nuestro corazón no es algo tan sencillo de hacer, sin embargo, es necesario.

Muchas veces hemos escuchado que personas dicen “Perdono, pero no olvido”. Suena razonable, pero en realidad eso no es perdonar verdaderamente. Dios nos enseña a olvidar por completo, en la biblia dice que Dios no “se acuerda” de nuestras maldades:

Yo les perdonaré todas sus maldades, y nunca más me acordaré de sus pecados. Hebreos 8:12

Por lo tanto, como hijos de Dios, debemos imitar al Padre.

Esto no significa que entonces debes volver con la persona que te hizo daño, significa que eres capaz de soltar esa situación y no dejarás que vuelva a tener poder sobre tu vida. Y sí, el perdón es algo que nosotros otorgamos. El verdadero perdón es aquel que damos sin esperar nada a cambio.

Debemos tener cuidado de no permitir que una raíz de amargura brote en nuestros corazones y esas raíces de amargura empiezan a crecer con la falta de perdón (Hebreos 12:15). Por lo tanto, debemos cortarlas, y para cortarlas necesitamos amor. ¿Cómo así? Sabemos que Dios es amor y en 1 de Corintios 13:5 dice que el amor no guarda rencor (no lleva las cuentas del daño) y en 1 de Pedro 4:8 dice que el amor cubre multitud de pecados. Por lo tanto, al ser hechos a imagen y semejanza y ser hechos hijos de Dios por la gracia quiere decir que ante una falta u ofensa debemos actuar con amor y no con rencor.

Te contaremos algo que nos sucedió, hace un poco más de un año nuestra familia fue dañada, muy herida por desconocidos y por supuesto por la maldad del enemigo. Para resumir, intentaron robar el carro de mi hermano, y en el intento le quitaron la vida. Ha sido un proceso de recuperación complejo, ver a mis papás destrozados y a la familia incompleta para navidad, vacaciones o su cumpleaños ha sido difícil, no te mentiré. Personalmente durante mucho tiempo estuve guardando rencor, no quería, pero estaba allí, y sabía que estaba porque a veces reaccionaba exageradamente molesto a situaciones que no lo ameritaban, el gigante de la ira estaba ganando terreno en mi vida. Gracias a Dios pude darme cuenta a tiempo y traer esto delante de Dios para ser tratado. Decidí perdonar a esas personas, no una sino muchas veces. Es más, aun lo sigo haciendo, cada vez que quiere salir ese sentimiento, lo pongo delante de Dios para que él lo derribe y le corte la cabeza. He decidido amarlos, teniendo compasión hacia ellos y orando por sus vidas, y remarco esto: he decido. Cada día, aunque a veces no tengo ganas de perdonar, lo hago. Por amor a mí, a mi esposa, a mi familia y a mi Dios. Porque no quiero relaciones rotas por causa de una raíz de amargura, porque no quiero dejar que el diablo entre por ninguna grieta.

Te contamos todo esto para que tengas tanto el contexto de situaciones en pareja como personales, para que puedas comprender que, en toda situación Jesús nos invita a perdonar. Sus acciones son un claro ejemplo que respaldan sus palabras. Él te comprende y conoce que es perder a alguien que amas, entiende que es ser ofendido, traicionado, negado, flagelado y escupido. Incluso vio sufrir a su mamá, que, en lo personal, creo que es de lo más difícil en la vida, aun así, él decidió perdonarnos en la cruz y lo hace cada ocasión en la que nos acercamos y le pedimos perdón.

Para concluir, queremos remarcar lo siguiente: Perdonar te beneficia a ti, no a la otra persona.

Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco su Padre los perdonará a ustedes. Mateo 6.14-15 TLA

Es muy duro pero muy claro. Aun cuando la otra persona no te pida perdón es importante que perdones, que sueltes y dejes ir. Si crees que es muy difícil perdonar, no tienes que hacerlo solo, tu primer aliado es el Espíritu Santo, él es tu consuelo y quien te empodera para hacerlo. Jesús también te acompaña, dice la palabra que todo lo puedes en Cristo que te fortalece, lo necesitas para perdonar. Puedes acercarte a tu pastor o a tu líder y también puedes acercarte a nosotros para que oremos contigo.

Lo importante es que des el primer paso. Dios quiere verte feliz y quiere tener una mejor conexión contigo.

Esperamos que este pequeño blog sirva a tu vida y recuerda que estamos para servirte en todo momento.

Dios te bendiga.

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