El maravilloso perdón de Dios.

Ya paso un tiempo, tal vez fueron unas horas o tal vez un par de días, pero el sentimiento sigue ahí. Vuelves a revivir el momento en tu cabeza una y otra vez para ver si a lo mejor encuentras el momento donde tomaste esa decisión y encontrar las razones que te llevaron a hacerlo. Los sentimientos te invaden, las voces de tu cabeza son más fuertes que nunca y mientras estás viendo al vacío, mientras estás sentado, mientras estas acostado no encuentras razones para haber cometido ese error, pero de alguna u otra manera no sabes que pasará en el futuro. No tienes la certeza de que si estás en la misma situación vayas a tomar otra decisión.

El remordimiento cada vez es mas fuerte, no puedes pasar un momento sin que te sientas mal y no puedes seguir caminando. Crees que eres el pecador número uno, hay un sentimiento que te dice que no hay un pecador tan grande como tú. Y la tristeza es muy profunda. Te dices a ti mismo:

¿Qué hice?

 ¿Por qué lo hice?

¿Cómo llegue a este punto?

¿Cómo termine en este lodo, cómo termine cubierto de fracaso, de soledad y desesperanza?

¿Cuándo llegue a fallarle tanto a Dios?

Todos hemos llegado a ese punto en nuestra vida en los que tenemos una resaca del alma, tenemos un gran remordimiento en nuestro corazón que evidencian dos cosas muy importantes, la primera es que El Espíritu Santo está en nuestro corazón y está triste. Y la segunda es que nuestra vida ya no le pertenece a este mundo, sino mas bien le pertenece a Dios. Es por eso por lo que nos sentimos tan mal, porque no fuimos hechos para el pecado, fuimos creados; fuimos redimidos para Dios, para Alabanza de Su Gloria.

Pues reconozco mis rebeliones; día y noche me persiguen. Contra ti y solo contra ti he pecado; he hecho lo que es malo ante tus ojos. Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices y que tu juicio contra mí es justo.

Salmos 51:3-4 NTV

Tener esos sentimientos tienen un lado positivo y es que nos hacen notar claramente que Dios no ha terminado de trabajar en nuestra vida, nos hacen notar que no fuimos creados para el pecado, nos hacen notar que el Espíritu Santo está en nuestro corazón. El Apóstol Pablo dijo:

No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención.

Efesios 4:30 NTV

Claramente el pecado que hemos cometido produce en nuestra vida tristeza porque al Espíritu Santo no le agrada y mas bien, lo hemos lastimado con lo que hicimos, pero estar tristes en esos momentos también tiene un lado positivo y es que:

La tristeza que Dios busca es la que produce un cambio de corazón y de vida. Ese cambio lleva a la salvación y por ello no hay que lamentarse. En cambio, la tristeza del mundo lleva a la muerte.

2 corintios 7:10 PDT

El dolor que a veces sufrimos, consecuencia de nuestros errores Dios lo toma para que produzca en nosotros un arrepentimiento verdadero. Un cambio de actitud, un cambio en la manera en la que vivimos. Dios espera pacientemente por nosotros, sin duda lo hace. Recuerdas la parábola del hijo prodigo, el Padre esperaba todos los días si tal vez su hijo decidiera regresar y cuando vio que estaba regresando, Él mismo corrió y lo abrazó.

Muchas veces creemos que el dolor y la tristeza nos puedan alejar más y más de Dios, pero si somos hijos, si somos Sus escogidos eso no va a provocar que nos alejemos completamente de Dios sino mas bien que nos acerquemos de nuevo para poder pedir y experimentar el maravilloso perdón de Dios. El Apóstol Juan escribió:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 4:9 RV1960.

Hay una frase que me gusta mucho que dice que cuando Dios perdona, Él no solo los olvida sino olvida que los olvido.

“…Yo les perdonaré todas sus maldades, y nunca más me acordaré de sus pecados. Les juro que así será”.

Jeremías 31:33 TLA.

Es maravilloso porque lo que nos produce dolor y angustia, lo que nos produce una enorme tristeza y desesperanza es lo que Dios usa para traernos de vuelta a Sus brazos, no importando qué tan grande sea el pecado, no importando que tan mal te sientas, Dios te dice:

Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto

    —dice el Señor—.

Aunque sus pecados sean como la escarlata,

    yo los haré tan blancos como la nieve.

Aunque sean rojos como el carmesí,

    yo los haré tan blancos como la lana.” Isaías 1:18 NTV

Dios está perdonando, Dios está limpiando nuestros corazones, Dios está lavando nuestra maldad. Dios está tomando nuestra tristeza y el remordimiento para hacernos cambiar la manera en la que vivimos, para que nos arrepintamos y encontremos Su maravilloso Perdón.

Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio;

    lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Devuélveme la alegría;

    deja que me goce

    ahora que me has quebrantado.

No sigas mirando mis pecados;

    quita la mancha de mi culpa.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio

    y renueva un espíritu fiel dentro de mí.

No me expulses de tu presencia

    y no me quites tu Espíritu Santo. Salmos 51:7-11 NTV

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