Di la Palabra

Si hay algo que he comprobado en repetidas ocasiones es el poder que tienen las palabras que salen de nuestra boca. De verdad, es impresionante lo que pasa con nuestras palabras y la Biblia es bien clara cuando dice:

Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras.

Proverbios 18:21 PDT

Me encanta la trilogía de “El hombre araña” que se lanzo en el 2001 y lo protagoniza Tobey Maguire. En la primera película hay una escena donde el “tío Ben” le dice a Peter que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y a veces no nos damos cuenta de que en nuestra boca tenemos un gran poder, un poder que nos puede llevar a la vida o la muerte. Santiago lo dice de esta manera:

Con un pequeño timón los pilotos obligan a grandes barcos a ir a donde ellos quieren, aun en medio de fuertes vientos. De la misma manera, la lengua es una pequeña parte del cuerpo, pero presume de grandes cosas. Hasta un gran bosque puede incendiarse con una pequeña y débil llama de fuego.

Santiago 3:4-5 PDT

La importancia de nuestras palabras y el gran poder que tiene la lengua son puntos muy importantes en nuestra vida que debemos de contemplar siempre porque ¿quién no usa su lengua? ¿quién no dice palabras? El hecho está en que debemos tener cuidado con lo que decimos y en esta ocasión quiero darte un ejemplo que me impresiona mucho y nos enseña el poder que tiene las palabras y cómo es que cuando le agregas fe puede dar resultados increíbles.

Cuando Jesús terminó de hablarle a la gente, se fue a Capernaúm.  Allí había un capitán romano que tenía un siervo que estaba enfermo, a punto de morir. El capitán estimaba mucho al siervo. Cuando el capitán oyó hablar de Jesús, envió a unos ancianos líderes de los judíos a pedirle que fuera y salvara la vida del siervo. Cuando encontraron a Jesús, le rogaron mucho:

—Este capitán merece que lo ayudes porque ama a nuestra nación y hasta nos construyó la sinagoga. Entonces Jesús fue con ellos. Cuando ya estaban cerca de la casa, el capitán envió a algunos amigos para que le dijeran: «Señor, no te molestes, porque no merezco que entres a mi casa. Por eso no me atreví a ir a verte yo mismo. Sólo te pido que des la orden y mi siervo quedará sanado.

San Lucas 7:1-7 PDT

Cuando leemos este pasaje hay tantas cosas que aprender y tantas cosas que Dios nos quiere enseñar. La primera es la fe del capitán romano. Es admirable el hecho de que en su corazón no había dudas de que Jesús podía sanar a su siervo. El capitán sabía que Jesús tiene el poder para hacer milagros extraordinarios y precisamente es eso que Dios quiere decirnos; Él puede y Él quiere. No hay imposibles para Jesús, no hay nada que Él no pueda hacer, y Él nos pide que tengamos Fe, que busquemos a toda costa que no haya duda en nuestro corazón que para Dios no hay imposibles.

Lo segundo que puedo aprender de esta historia es que el capitán romano no estaba pidiendo un milagro para él sino para su siervo. Es impresionante este hecho porque en ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles llegan a golpearnos tan fuerte que ya no queremos creer, ya no podemos tener esa fe; pero que importante es tener amigos con su confianza puesta en Dios, con la certeza de que Jesús puede y quiere hacer milagros. Hace unos días mis amigos Sam y Jireh escribieron sobre la fe corporativa en “amigos y milagros” donde explican con más detalle este punto.

El tercer punto que puedo aprender es la humildad del capitán. El contexto de este milagro es que los judíos estaban bajo el dominio el imperio romano y la persona que estaba pidiendo el milagro no era cualquier persona sino un capitán, una persona con poder, pero a pesar de eso, él decide humillarse ante Jesús y pedir por el milagro. Que importante es esto, que muchas veces tenemos el orgullo en nuestro corazón de no pedir, de no humillarnos, de pensar que con nuestras propias fuerzas y méritos saldremos adelante. Sin duda alguna Jesús no solo estaba maravillado por la fe del capital romano sino por su humildad. ¿Qué es eso que te impide humillarte ante Jesús y pedir tu milagro?

El cuarto punto que puedo aprender de esta historia es que el capitán sabia el poder que tiene las palabras, por eso es por lo que le pide a Jesús que simplemente de la orden y su siervo quedaría sano. Wow, wow, wow. El capitán lo explica de la siguiente manera:

Porque yo estoy bajo la autoridad de mis superiores, y a la vez tengo a muchos soldados bajo mi autoridad. Si le digo a un soldado: “Ve”, él va. Si le digo a otro: “Ven”, él viene. Y si le digo a mi siervo: “Haz esto”, él lo hace».

Al oír esto, Jesús se admiró mucho del capitán, se volvió a la multitud que lo seguía y dijo:

—Les aseguro que ni en Israel he visto una fe tan grande.

Al regresar a la casa, los que habían sido enviados encontraron que el siervo estaba sano.

San Lucas 7: 8-10 PDT

Dios puede y Dios quiere. Dios es poderoso para enviar la Palabra y ese milagro será hecho porque para Él no hay nada imposible. Cuando Él dice: “Está hecho” es porque ya Está hecho. Y sabes, creo que muchas veces olvidamos la posición en la que hoy por hoy nos encontramos, y es que somos hijos de Dios, somos coherederos juntamente con Cristo. Todas las promesas que Dios ha dado en Jesús son también para nosotros. Sin duda alguna Dios es Poderoso para hacer ese milagro, y nuestra boca es el poder que Él nos ha dado para que no haya duda en nuestro corazón.

No quiero negarte que en ocasiones los milagros en los que he creído y sé que Dios puede hacer no se han cumplido aún pero en vez de decir con mis Palabras cosas negativas, confieso con mi boca que pronto veré mi milagro, veré el milagro en mi vida, en mi mamá y en mi hermano, porque Dios puede y Dios quiere.

Qué dices si oras conmigo y le dices al Señor:

Dios, sé que Tú eres poderoso para hacer todas las cosas, hoy te pido en el nombre de Jesús que des la orden, que digas la Palabra para que el milagro que te estado pidiendo sea hecho.

Yo creo que así será, creo en ti Jesús. Amén.

Un comentario sobre "Di la Palabra"

  1. Un abrazo a tu alma, ha sido grandioso leerte, encontrar sabiduría en tus palabras que se se muy bien, son un mensaje de Dios, las palabras tienen poder y cuando uno lo sabe, no sólo tenemos cuidado, el trabajo tambien esta por lo menos para mi, decirlas todas, absolutamente todas con certeza, creo que el amor en cada.palabra nos da esa.esa . magia y trascendencia hacia todo y todos en los que expongan os nuestras palabras, finalmente esto esta muy ligado a la verdad en nuestras palabras, al sentimiento con que las decimos, Dios es maravilloso, nos da todo para aprender…el tiempo si es totalmente de él, solo el sabe cuando es perfecto. Gracias. Un abrazo de luz.

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