Ponle nombre a tu milagro.

Un milagro es una intervención divina en alguna situación que parece imposible de solucionar para el ser humano. Es un hecho sorprendente y asombroso donde solamente se le puede dar el crédito a Dios por lo sucedido.

Los milagros son una muestra del poder de Dios y, también son una respuesta a la fe del hombre. A él le encanta hacer milagros porque son una muestra de su amor hacia nosotros.

El propósito de los milagros es que Dios se revele al hombre para que le conozca, se acerque a él y le glorifique por lo que hizo. No es un espectáculo para que las personas se entretengan ni siquiera para generar simples admiradores. 

Los milagros surgen cuando hay una necesidad. No hay milagros si primero no hay una necesidad que implique la única y exclusiva intervención del Señor.

Esto me lleva a pensar en todas las necesidades que han aparecido producto de la pandemia. Evidentemente, la necesidad que estás viviendo es una oportunidad para Dios hacer un milagro. Me parece que Dios está creando escenarios en nuestras vidas para obrar un milagro justo en el área que necesitamos.

Hoy quiero hablarles de un tipo de necesidad pues creo que Dios quiere hacer un milagro en tu vida en esta área: las finanzas. Para ello, utilizaré la historia de la viuda en 2 Reyes 4: 1-7.

Eliseo era profeta y había un grupo de profetas junto con él. Uno de los miembros del equipo muere dejando a una mujer viuda y con hijos. 

En aquel tiempo, la mujer no producía dinero, su trabajo era atender la casa y a los hijos. Era el hombre el encargado de sustentar a su familia. Al morir su esposo, su única fuente de ingreso también muere. Además de no tener ingresos, pasa a heredar las deudas que dejó su esposo. 

Ella acude a Eliseo porque no sabía qué hacer, los acreedores le estaban exigiendo que pagara, pero ella no tenía cómo pagarles. Incluso la amenazaron con llevarse a sus dos hijos como esclavos como una manera de saldar la deuda.

Había perdido recientemente a su esposo y estaba a punto de perder a sus dos hijos por una crisis económica. Imagine ese escenario y la desesperación de aquella mujer.

No sé cuál es el escenario que estás viviendo hoy ni lo que has perdido en los últimos meses. Hoy Dios te dice que viene un milagro financiero en respuesta a tu oración ferviente. Has tenido fe y has esperado. La respuesta viene de camino, resiste.

Eliseo acepta ayudar a la viuda y lo primero que le pregunta es: ¿qué tienes en casa? Ella responde que no tiene nada. Pero, inmediatamente se recuerda de aquel frasco de aceite guardado en un rincón de su casa. Ante sus ojos, el aceite parecía algo insignificante; ante los ojos de un hombre de fe como lo fue Eliseo, el aceite era suficiente para el milagro.

Dios quiere que utilices los recursos y talentos que él ha puesto en tus manos para generar finanzas en este tiempo de crisis. No subestimes lo poco que tienes porque es eso justamente lo que Dios quiere usar para hacer un milagro en tu economía. 

Luego, Eliseo le da una instrucción. Le dijo que les pidiera a sus vecinos vasijas vacías, no pocas. Al obtenerlas, debía encerrarse con sus hijos en casa y echarle a cada una el aceite que ella tenía. 

Trabajaron en equipo y así se fue multiplicando el aceite. Se llenaron todas las vasijas que consiguieron hasta el tope. El profeta le indicó que las vendiera y le dijo que con las ganancias pagara la deuda y viviera de lo restante. 

El aceite cesó cuando se acabaron las vasijas. Con esto, Dios te dice hoy: ‘‘Mi poder no tiene límites. Para mí no hay nada difícil. Yo estoy contigo y te digo ten fe, acciona y verás el milagro de multiplicación que tanto has anhelado. 

Sólo se necesita de una mujer o de un hombre que clame al Señor, identifique los recursos que tiene a mano, accione en fe y espere su milagro.

Ponle nombre al milagro que está a punto de suceder en tu vida, si es en las finanzas o la salud. Milagro de multiplicación, de provisión, de crecimiento, como quieras llamarle. Ponerle nombre a tu milagro es un acto de fe. Y recuerda, ante los malos pronósticos, Dios te dice: No temas, cree solamente (Marcos 5:36).

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