¿Cómo ser obedientes?

Soy el menor de cuatro hermanos y mi mama siempre me ha dicho que me cuesta mucho obedecer. Siempre había creído que mi mama exageraba y que en realidad no era tan desobediente. Ella siempre me decía que quería hacer mi voluntad, quería hacer lo que yo quería o hacerlo a mi manera. Han pasado muchos años ya, tengo 26 años y puedo decir que mi mama estuvo en lo correcto. Uno de los grandes problemas es que me ha costado mucho obedecer. Es una de las cosas que quisiera cambiar de mi vida. Me he propuesto mejorar en ese aspecto porque he sido testigo de que a las personas que obedecen de una manera constante les va mejor en la vida en todos los sentidos.

Yo se que también tienes algunos ejemplos de personas que han sido muy obedientes en tu circulo familiar o de amigos y les está yendo o les ha ido muy en la vida y es que la obediencia es algo tan importante para Dios. Cuando Él puso a Adán y Eva en el huerto les dio instrucciones y les pidió obediencia y todos sabemos qué paso por no hacerlo. El pueblo de Israel en el desierto en numerosas ocasiones desobedeció y Dios decidió levantar otra generación para tomar posesión de la tierra prometida. El mismo pueblo, ya instalado en la tierra vivió temporadas buenas cuando obedecía a Dios y sus mandamientos, pero les iba muy mal cuando hacían lo contrario al punto de ser llevados en cautiverio de su propia tierra.

¿Qué nos pide Dios?

Y Samuel dijo: «¿Se complace el Señor tanto En holocaustos y sacrificios Como en la obediencia a la voz del Señor? Entiende, el obedecer es mejor que un sacrificio, Y el prestar atención, que la grasa de los carneros.

1 Samuel 15:22 NBLA

A lo largo del Antiguo Testamento vemos Dios recompensar a Su pueblo por obedecer. Vemos como es que Dios bendice y está con ellos dándoles victorias a medida que los personajes cumplen con la Palabra de Dios y viven en obediencia. Cuando leo todo esto me llego a frustrar. Como te lo mencione al principio, uno de los mayores problemas es que me cuesta obedecer, soy de las personas que cuando si lo hace, no lo hace de la manera correcta o no lo hace en el tiempo que me lo pidieron. En fin, este tema a mi preocupa mucho porque Dios es directo y claro cuando dice:

Si obedeces cuidadosamente los mandatos que te entrego hoy y si amas al Señor tu Dios y lo sirves con todo tu corazón y con toda tu alma, él mandará las lluvias propias de cada estación —las tempranas y las tardías—, para que puedas juntar las cosechas de granos, el vino nuevo y el aceite de oliva. Te dará buenos pastizales para que se alimenten tus animales, y tendrás todo lo que quieras comer.

Deuteronomio 11:13-15 NTV

Entonces, ¿Cómo poder mejorar en obedecer? ¿Cómo puedo llegar a ser un hijo obediente?

Yo siempre he creído que la vida cristiana se basa en tomar decisiones. Cada día tenemos la oportunidad de decidir cómo vivir y cómo enfrentarnos ante las situaciones que vivimos. Cada día es una oportunidad para mejorar y reconocer que no podemos lograr ser mejores por nuestros propios méritos.

Reconocer nuestra fragilidad y nuestra condición de seres humanos imperfectos nos abre la puerta para que Dios trabaje en nosotros. No nos damos cuenta de lo dichosos que somos de vivir en esta etapa de la humanidad. Jesús cambio radicalmente nuestra historia, al entregar su vida y vivir una vida de obediencia. Al hacer eso nos dio la oportunidad de estar en nuevo tiempo en nuestra relación con Dios. El Apóstol Pedro dice:

Dios Padre los conocía y los eligió desde hace mucho tiempo, y su Espíritu los ha hecho santos. Como resultado, ustedes lo obedecieron y fueron limpiados por la sangre de Jesucristo.

1 Pedro 1:2 NTV

Aquí hay tres Palabras sumamente importantes: Espíritu Santo, Jesús y obedecer. A través de Jesucristo y su entrega total y sumisión; Dios nos rescató y nos limpió por completo. Cambio nuestro ADN, nuestro chip y manera de ser interiormente y con la ayuda de Su Espíritu Santo nos dio la capacidad de ser obedientes y vivir bajo Su Voluntad.

Como todo en la vida, como todo en nuestra vida es un proceso, el obedecer también lo es. A unos se les hace fácil y a otros como a mí se nos complica un poco más, pero que alegría es saber que tenemos la capacidad de obedecer y ser hijos que hacen la voluntad de Dios y lo logramos cada día cuando buscamos de Su Presencia, cuando vivimos buscando intensamente a Su Espíritu y lo dejamos trabajar en nuestra vida. Por eso Jesús dijo:

Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes. Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.

San Juan 16: 7,13 NVI

Vuelvo a hacer la pregunta, ¿Cómo llegar a ser un Hijo obediente?

Llegamos a ser hijos obedientes, llegamos a transformar nuestra manera de ser y actuar cuando dejamos que Su Espíritu Santo actúe en nosotros. Es por eso por lo que es tan importante tener una relación directa con nuestro fiel Amigo y Consolador, nuestro Ayudador, nuestro consejero; El Espíritu Santo.

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