La luz antes del trueno

¿Te has preguntado cómo se debe morir a la carne?, ¿cómo se puede llegar a ser como los apóstoles de Jesús?, fuertes, valientes y dispuestos a morir por El Nombre; podrías empezar por darte cuenta que a veces es tan sencillo y complejo como morir a lo que somos.

La representación del Espíritu Santo en nuestras vidas empieza mucho antes de poder hablar en lenguas, de creer y ver milagros y hacer cosas extraordinarias, la manifestación del Espíritu Santo empieza por nosotros, empieza por una simple mala respuesta, empieza por cambiarnos a nosotros desde adentro. Porque si no cambiamos nosotros, ¿cómo esperamos a que cambie todo a nuestro alrededor? Jesús no buscó a Pedro dentro de una Iglesia, ya predicando, ya siendo líder. Jesús buscó a Pedro cuando estaba pescando, y lo cambió primero a él, para luego usarlo como lo hizo.

Si ponemos atención, los frutos del Espíritu Santo: (En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Gálatas 5:22-23), se parecen un poco a lo que Pablo dice que hay que pensar: (Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8) y se parece aún más a lo que se describe como la sabiduría de lo alto (Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Santiago 3:17). Pero la sabiduría y los pensamientos empiezan cuando se los entregamos a Dios, empiezan desde adentro.

Los propósitos de Dios en nuestras vidas van más allá de lo que podamos comprender, pero para llegar a ser un discípulo valiente y dispuesto, hay que empezar por dominar nuestros pensamientos, hay que empezar por no tener malas respuestas y dejarnos llevar por nuestras efímeras emociones, para que el Espíritu Santo se manifieste en nuestras vidas, debemos morir a la carne, debemos someter nuestros pensamientos a Jesús y debemos estar dispuestos a conocer más de Dios y estar seguros de querer cumplir lo que Él quiere que cumplamos.

Muchos anhelan un toque del Espíritu Santo, desean con todo su ser que una voz les hable tan fuerte como un trueno, diciéndoles lo escogidos y perdonados que son, pero no se dan cuenta que antes del trueno se ve un rayo, una luz, un susurro a nuestro corazón, un cambio que empieza desde adentro. Mi oración a Dios hoy es que puedas darte cuenta que, aunque no siempre sientas dentro de ti al Espíritu de Dios, Él siempre SIEMPRE está contigo; mi oración es que tus sentidos se hagan sensibles a la voz de Dios, cuando sea en forma de un trueno, cuando sea en forma de luz y cuando sea como un susurro directito a tu corazón.

“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser,”
—Efesios‬ 3:16‬ ‬‬‬‬

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