La voz del Espíritu Santo

¿Cuál es la vía de comunicación para Dios hablarnos?

El pecado cortó la comunicación entre Dios y el hombre. Por lo tanto, en el Antiguo Testamento, Dios se comunicaba por medio de personas elegidas específicamente por Él para realizar esa función. No todos podían tener el privilegio de escuchar Su voz.

Ahora, en el Nuevo Testamento, por el sacrificio de Jesús en la Cruz, podemos tener acceso al Padre si nos arrepentimos de nuestros pecados y aceptamos Su preciosa salvación. Cuando esta decisión es tomada, el Espíritu Santo viene a habitar a nuestros corazones. Es Su Espíritu quien se encarga de comunicar lo que el Padre nos quiere decir y nos guía para que podamos obedecer a Su voz. Pero, la Palabra de Dios también es otra vía por la cual Dios nos habla. El Espíritu Santo se encarga de hacernos entender eso que leemos para que podamos aplicarlo a nuestras vidas.

¿Cómo es la voz del Espíritu Santo?

Su voz no tiene un tono o rango en específico. Puede ser suave como firme. Puede ser tierna o fuerte. Su voz te hace sentir seguro, te da paz y llena de amor aun cuando es para corregirte. No es una voz que te señala o juzga, que te critica o daña, es una voz que te dará fe para seguir caminando. ¡Cuán dulce es Su voz!

…Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

1 Reyes 19: 11-12

¿Existen condiciones para poder escuchar la voz del Espíritu Santo?

Claro que sí. Así como los seres humanos tienen reglas de comunicación para que ella sea efectiva, así mismo existen pautas o condiciones para que nosotros podamos escuchar al Espíritu Santo.

Aunque podemos escuchar Su voz en distintos momentos y lugares, para poder escucharla mejor es necesario estar tranquilos (sin preocupación o afán) y en un espacio donde no haya distracción ni interrupción.

Debemos estar cerca de Jesús para poder escuchar Su voz. Así como Juan, su discípulo amado, estaba recostado en su pecho (Juan 13: 25).

¿Cómo distingo entre la voz del Espíritu y la voz del enemigo?

Los hijos conocen la voz de su padre. Las ovejas conocen la voz de su pastor. Las ovejas tienen la capacidad de ignorar la voz extraña y de atender solamente a la de su pastor.

Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Más al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Juan 10:2-5

Mientras más te acerques al Señor y fortalezcas esa relación íntima con Él, más podrás distinguir Su voz de las demás voces que intentan llamar tu atención.

Otra clave para poder saber si es la voz del Espíritu es lo que esa voz produce en ti.

Escuchar la voz de Dios resulta en confianza, paz y valentía para accionar. Mientras que escuchar la voz del enemigo resulta en inseguridad, angustia y miedo que hace que huyamos o nos escondamos.

¿Cómo puedo enfocarme en escuchar solamente la voz del Señor cuando tengo otras voces que compiten para llamar mi atención?

Elías solía escuchar la voz del Señor. No solamente la escuchaba sino que la obedecía. Vemos que Elías tenía confianza en lo que Dios le comunicaba porque actuaba con mucha valentía (1 Reyes 17: 1-7, 1 Reyes 18).

En un momento, prestó atención a la voz enemiga en vez de ir hacia el Señor y preguntarle lo que Él pensaba respecto a la amenaza de muerte que Jezabel le había hecho. Decidió creer en lo que Jezabel dijo y huyó al desierto deseando que Dios le quitara la vida (1 Reyes 19: 1-4).

Cuando escuchas reportes negativos o malas noticias, ¿le haces caso o corres a los pies del Señor para saber su opinión? Lo importante es lo que Dios dice sobre tu situación, no lo que el enemigo o el mundo te está gritando a toda voz.

A veces, es muy difícil ignorar esas voces o simplemente no escucharla pues está a nuestro alrededor, nos bombardea continuamente a través de noticias, audios y mensajes. Tal vez no puedas decidir escucharla o no, pero sí puedes elegir cuál de todas ellas vas a creer. Porque: La voz que crees, los pies que la siguen.

La voz que decidas creer, justamente esa guiarán tus pasos, tus decisiones y todo tu porvenir. Dios te ha dado el poder de elegir sabiamente, úsalo y elige escuchar la voz del Espíritu Santo por encima de las demás voces.

Dios te bendiga, Patricia M.

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