Oro, luego existo

Últimamente he visto que las personas hablan más sobre cómo escuchan la voz de Dios, hay algunos que mientras se bañan oran y se comunican con Dios de tal forma que no solo salen del baño más limpios, sino que renovados espiritualmente.
Muchas veces me pregunté si era suficientemente buena o pura para merecer escuchar la voz de Dios con claridad, para merecer sus favores.


Tener una relación estrecha con Dios es lo mejor que le puede pasar a cualquier persona, pero como en toda relación, debes comprometerte y estar al tanto de los deseos de la otra persona, estar al tanto de lo que quiere decirte, y eso se logra permaneciendo cerca de la otra persona, se logra con una comunicación constante.

Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
Mateo 7:7-8


Hay un predicador que afirma que los primeros 15 minutos de su día se los dedica 100% a Dios, sin distracciones, sin otra clase de preocupación que hablar con Dios; reproduce música de fondo y lo primero que hace es decirle a Dios todo lo que se le viene a la mente, sin parar; luego, espera y se dispone a escuchar la voz de Dios, apunta todo lo que se le viene a la mente, todo lo que siente, y todo lo que Dios le dice que haga.


Dios es un Dios de amor y de orden, Dios ama profundamente y responde a todo aquel que lo busca con el corazón, aún cuando no nos sentimos merecedores de escucharlo, o de tener su favor, Dios nos enseña, nos limpia, nos libera, nos ama, porque Él es así, es por su gracia, y no por algo que nosotros hagamos bien, o hagamos mal. Pero, ¿Cuánto estás buscando de Dios? Porque ten en cuenta, que Dios siempre, busca de ti.


Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
Hebreos 4:16


En estos tiempos en donde todo parece inestable y fuera de control, acerquémonos al que tiene el control de todo, ahora, antes de pensar, antes de ver el celular cuando despertemos, antes de dormir, antes de bañarnos, antes de hacer cualquier cosa, antes de existir, oremos; porque Dios siempre, siempre escucha.

Te invito a que oremos juntos:
Padre, ayúdanos a escuchar tu voz claramente, en cada área de nuestras vidas, anhelamos sentir tu presencia cada vez más, te pedimos que cuides cada pensamiento y cada sentir en nuestro corazón, para que seamos más sensibles a lo que tú quieres hablarnos. Señor, te pedimos que nos enseñes cuál es tu voluntad y el camino que debemos seguir, para agradarte y darte toda la honra y toda la gloria con todo lo que somos; en el nombre de Jesús. Amén.

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