UN CORAZÓN CENTRADO EN DIOS (mi oración)

Hola, que gran gusto saludarte, en esta oportunidad apreciaremos un increíble privilegio que nuestro corazón puede poseer en el momento que estamos en oración con Dios.

La oración es como nosotros nos comunicamos con Dios, tenemos que estar conscientes que Dios nos escucha, y tiene su oído atento a nuestra voz. En la oración también podemos escuchar su voz. Debe ser algo constante en la vida de un creyente, es su oxígeno.

Mucho más que palabras rebuscadas, formas fijas y establecidas, términos bíblicos o teológicos, lo que realmente importa al estar delante de Dios es la actitud de nuestro corazón. Puedo imaginar las “oraciones” de un fariseo llenas de tantas referencias bíblicas, presumiendo sus conocimientos y ritos de la ley, quien agradece no ser “un publicano pecador”; y las oraciones de ese publicano, que sabe que es pecador, que no conoce perfectamente la ley, pero su corazón dice: “Dios, sé propicio a mí” Lucas 18:13

Los Evangelios incluye una escena única e interesante, en donde Jesucristo está orando justo antes de ser entregado para ir a la cruz. Cuando está en Getsemaní, se aparta de sus discípulos a un lugar solo, allí se arrodilla, y clama a su Padre, sabiendo perfectamente lo que iba a suceder dice: “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42b

Jesús tenía su propósito bien claro, él venía a cumplir todo lo que el Padre le había pedido, parte de ello era morir en una cruz para vencer el pecado y la muerte; por muy difícil que fuera, estar en comunión con el Padre por medio de la oración lo fortalecía y hacía que su corazón estuviera alineado con el del Padre.

Existe otro personaje en la Biblia, esta vez después del ascenso de Jesús al cielo: Esteban, un diácono de la Iglesia primitiva en Hechos, quien valientemente predicaba a Jesucristo, y con ayuda de testigos falsos fue acusado de blasfemo, luego de presentar una impresionante defensa en el capítulo 7 de Hechos, algo sucedió en el corazón de los que lo acusaban.

54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.

Hechos 7:54 RVR1960

El corazón de quienes lo acusaban estaba muy enfurecido, en ningún momento había compasión o misericordia en estas personas que decían ser celosas de Dios y la ley. Sigamos leyendo.

55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

Hechos 7:55-56 RVR 1960

Esteban era lleno del Espíritu Santo al poner sus ojos en el cielo, al ver a Jesucristo, la gloria del Padre, y eso es suficiente para él, está listo para sufrir, y no le importa, pues ha visto a su Señor sentado a la diestra de Dios, y nada importa más que eso, Esteban ha descubierto su lugar. El lugar correcto que le pertenece al corazón es estar centrado en Dios.

57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu

Hechos 7:57-59 RVR 1960

Observemos cuidadosamente para no perder riqueza, mientras cada piedra caía en el cuerpo de Esteban y era herido, él no lloraba, él oraba, invocaba el nombre de su Señor. Lo cual es un gran ejemplo para estos tiempos, sea cual sea la situación, no debemos dejar de orar.

60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

Hechos 7:60

Misma escena que en Getsemaní, otro corazón centrado en Dios, de rodillas ante el trono de Dios, muestra misericordia al pedir que no se les tome en cuenta el pecado de su muerte y por fin descansa. Un verdadero ejemplo del poder de la oración, la oración cambia nuestro corazón, lo alinea al corazón de Dios.

2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Colosenses 3:2 RVR 1960

Si nosotros realmente ponemos nuestra mirada en las cosas de arriba, y vemos a Jesucristo a la diestra del Padre, lo que está en la tierra viene a estar en segundo plano, no nos afectará ser apedreados o estar en fuertes tormentas, porque sabremos que Dios nunca nos abandona.

Por lo que nuestra responsabilidad es nunca alejar nuestro corazón de Él, si lo hacemos perderemos la dirección, el sentido, el norte, siempre debemos orar para mantenernos en comunión con nuestro Padre, y así sigamos siendo guiados a su buena, agradable y perfecta voluntad.

En la oración cuenta más la actitud del corazón, no se nos escucha por las muchas palabras que usamos, sino por le gemir de nuestros corazones.

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Romanos 8:26-27 RVR 1960

Reto de la semana, entra a tu lugar secreto y ora (Mateo 6:9-13) al Padre y recuerda mantener un corazón centrado en Él, estoy seguro que Dios te bendice y tiene cuidado de tí, no te angusties, más bien ora. Filipenses 4:6

Ánimo. @jameasssss

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s