Quién da el crecimiento al fruto del Espíritu

Este tiempo de cuarentena creo que nos sirve para reflexionar más en la palabra de Dios y de tener una relación más íntima con Dios. Porque con la rutina, muchas veces dejamos la lectura o la oración en un segundo plano.

Por eso hoy les quiero hablar de un tema del cual he estado reflexionando. Los frutos, pero no como un resultado al que debemos llegar sino un proceso por el cual Dios quiere que pasemos. Y pensaba en estos versículos:

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
Gálatas 5:22‭-‬23 NVI

Y creo que como cristiano, uno se pone a mirar a ver si tiene esos frutos y a veces hasta nos frustra no verlos o ver que tardan tanto en manifestarse en nosotros.

Y Dios me recordaba este pasaje:

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.
Juan 15:4‭-‬5 NVI

Y me decía esto, que la única manera de dar frutos del Espíritu es justamente permanecer en Él, buscarlo a Él, depender de Él. Porque cuánto más tiempo pasamos con Dios más nos parecemos a Él. No podemos cambiar por nuestras fuerzas, es él el que nos transforma pero somos nosotros quienes le damos lugar en ciertas áreas y en otras no.

También me recordaba esto que nosotros somos como plantitas, primero una semilla en la tierra que es regada con agua y que poco a poco va creciendo pero esa planta tarda años en dar fruto. Nosotros somos esas plantitas y Dios quien nos riega, si se lo permitimos. Es como dice la palabra:

Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
1 Corintios 3:7

Por eso no nos cansemos de buscar a Dios en este tiempo, ¡Te animó! Conócelo más a través de Su palabra y de tu relación con Él. Es momento de autoexaminarnos y ver nuestra condición.

Y recordá esto: estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
Filipenses 1:6

Y recordá que Dios a su tiempo da a madurar los frutos del espíritu en nosotros. Quizás ya tengamos algunos y otros deban madurar.

Dios te bendiga y espero puedas crecer más en intimidad con Él, oro por eso.

¡Un abrazo grande!

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