El Agricultor

“Mire mi suculenta mija, ¡cómo es de agradecida!”

He escuchado decir esa frase a mi mamá, mis tías y a varias otras personas cuando las plantas que tienen crecen fácil y rápido, sin que ellas tengan que poner mucho esfuerzo, sin que deban fijarse en el abono natural que puedan añadirles, la dosis exacta de agua y sol que deban proporcionarles, etc. Ven que, si las cuidan con amor, sus plantas agradecidas crecen casi por sí solas.

¿Pasará lo mismo con la gente? Cuando no reciben mucha agua algunos días, cuando no sienten recibir la cantidad suficiente de luz solar, cuando tal vez la tierra en donde están plantados no parece del todo correcta, ¿crecen a pesar de todo si son personas agradecidas?

He estado pensando mucho en la voluntad de Dios, en cómo puedo conocerla, en cómo puedo estar segura que las decisiones, los actos, los pensamientos que tengo se acoplan a la voluntad de Dios para mi vida, y Dios, compasivo y paciente conmigo, me responde en su palabra diciéndome que su voluntad es buena, agradable y perfecta; pero para conocer realmente la voluntad de Dios, primero debemos conocerlo bien a Él, y cuando pensamos detenidamente en quién es Dios, Juan nos resume brevemente que Dios es amor, y si sentimos el amor de Dios y sentimos también amor por Dios, automáticamente genera una sensación de agradecimiento puro.

Alguna vez te has puesto a pensar en lo difícil que es formar un buen habito, ¿y que se afirme en tu vida? Porque lo es, es difícil decidir salir a correr todos los días a las 5am y realmente hacerlo, es difícil recordar dejar las llaves siempre en un mismo lugar para no perderlas, y considero que también es difícil mantener una mente y un corazón agradecido todo, TODO el tiempo; pero las consecuencias de hacerlo son asombrosas. Aprendí un ejercicio fácil y muy eficiente que quiero compartirte: Cada mañana al despertar, agradece a Dios por un nuevo día, y lee Salmo 143:8-10. Y cada noche antes de dormir, piensa en al menos 3 cosas que agradezcas de tu día, puede ser algo grande como la respuesta a una de tus oraciones, o algo aparentemente sencillo, como tal vez no haber perdido las llaves de tu casa ese día. Haciendo este ejercicio te darás cuenta que poco a poco, siendo una persona agradecida al inicio y al final de cada día, el agradecimiento durante el día fluirá naturalmente.

Uno de los más importantes beneficios que he aprendido de agradecerle a Dios es que el verdadero agradecimiento hace que uno no tenga miedo de lo que pueda pasar, porque la mente se acostumbra a enfocarse en las cosas que de verdad importan. Esa es la voluntad de Dios para nuestras vidas, que seamos como plantas que responden al cuidado de su agricultor, porque Él sabe exactamente lo que necesitamos para crecer y ser agradecidos, que vivamos en paz, que vivamos conscientes de las misericordias de Dios, que se renuevan cada mañana.

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Romanos 12.2

Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Señor, líbrame de mis enemigos, porque en ti busco refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos.

Salmo 143:8-10

Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:16-18

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