Lo más importante

Hace unos meses inicié a trabajar a tiempo completo. Evidentemente, esto implica mayor responsabilidad y, en un sentido, menos tiempo. También, recientemente, inicié mi segunda carrera profesional. Todo este nuevo trayecto me ha hecho reflexionar en lo que vivimos como sociedad.


En ocasiones, miro a mi alrededor y veo cómo las épocas han cambiado. Anteriormente, la cantidad de horas que exigía un trabajo no eran tantas como ahora, aparte de que algunos se concentraban solamente en trabajar y atender su casa. Sin embargo, hoy día podemos notar que las horas de trabajo cada vez son más y el tiempo para atender otras responsabilidades es menos. Sin dejar de mencionar que, cada día, la edad en que las personas inician a trabajar es menor (adolescentes y jóvenes), llevando a muchos a tener que trabajar y estudiar a la misma vez debido a la situación socioeconómica que mundialmente estamos enfrentando.


“¡ESTAMOS EN TIEMPOS CRÍTICOS! Cada día más, las personas están llenas de ocupaciones, ya no hay tiempo para descansar, estar en familia o mantener relaciones interpersonales fuertes, hasta estamos perdiendo la costumbre de congregarnos. ¿Y qué decir de nuestro tiempo de intimidad con el Señor?”.


He estado llegando a creer que “el afán de este siglo por tener una mejor calidad de vida es una estrategia que el enemigo (Satanás) está utilizando para envolvernos en lo pasajero y temporal, quitando nuestra mirada de lo eterno”. Y.. no está mal trabajar para vivir mejor, pero ¿qué realmente es lo más importante? ¿qué está convirtiéndose en lo más valioso de nuestras vidas?
Quiero compartirles lo que el Espíritu Santo ha estado tratando conmigo respecto a este tema. Para ello, veamos la historia del joven rico en Mateo 19: 16-30.


Este joven se había acercado a Jesús para saber cómo podía obtener la vida eterna. Pero Jesús, quien conoce el corazón de cada persona, lo va guiando en la conversación para que él mismo se de cuenta que algo no anda bien en sus prioridades.
Más adelante, vemos que el joven entendía que había cumplido con todo lo necesario (los 10 mandamientos), pero su realidad era otra. Su corazón estaba desbordado en la ambición y adquisiciones materiales. “El tenía una prioridad, y no era Jesús”.
El joven rico no comprendió que la vida eterna, es más que un pasaje al cielo, se trata de conocer íntimamente a Cristo. Para él, lo más importante eran sus muchas posesiones.


Juan 17: 3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.


Más que darnos la seguridad de ir al cielo después de la muerte, Dios quiere que nos COMPROMETAMOS en conocerlo, y conocerlo requiere tiempo y perseverancia”. Tiempo que muchas veces no estamos dispuestos a dedicar porque le hemos añadido más valor a otras cosas y personas, de manera consciente o inconsciente, que al mismo Dios. Perseverancia, que con las circunstancias y los afanes nos hacen descuidarnos y menguar en lo más importante.


Pablo decía:
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, Filipenses 3:7‭-‬8 RVR1960”


Tal vez, al igual que a mí, los afanes te han envuelto, te has dejado llevar por las exigencias del día a día y, cuando vienes a sentarte o a estar a solas con Dios, el cansancio te vence o el estrés te impide concentrarte y disfrutar de Su presencia.


Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. S. Lucas 10:41‭-‬42 RVR1960


Creo, que es un asunto de COMPROMISO, de decidir escoger lo importante, lo necesario, lo bueno: “el estar a los pies del Maestro aprendiendo de Él”. Y esto, mis hermanos, es una decisión que debemos tomar cada día.


Mi oración es que Dios nos ayude a distinguir entre lo urgente y lo importante para que podamos crecer en el conocimiento de quién es Él y que los afanes de este siglo no ahoguen Su palabra en nosotros.


Dios te bendiga.

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