LOS MEJORES ABRAZOS DEL MUNDO

Muchas personas hablan de cómo Dios ha cumplido promesas en sus vidas, y de cómo lo sigue haciendo día a día; pero he visto que muchas otras no tienen la convicción de haber visto una promesa de Dios cumplirse tan claramente en sus vidas, así que le pregunté a Dios si todas las promesas de La Biblia eran de alguna forma parecidas para todas las personas, o si había algunas que eran especialmente para situaciones a veces más complicadas.

Y Dios, en su infinita misericordia me contestó recordándome la parábola del hijo pródigo y leyendo la hermosa oración que hizo Salomón cuando abrió el nuevo Templo.

Salomón después de construir el Templo al Señor dijo en

“Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en el cielo ni abajo en la tierra, pues tú cumples tu pacto de amor con quienes te sirven y te siguen de todo corazón.”

1 Reyes 8:23.

Luego en 1Reyes 8:56, Salomón bendijo a toda la asamblea de Israel diciendo: “¡Bendito sea el Señor que conforme a sus promesas ha dado descanso a su pueblo Israel! No ha dejado de cumplir ni una sola de las gratas promesas que hizo por medio de su siervo Moisés.

Así que si algo me quedó claro después de leer esto es que Dios cumple lo que promete. Siempre.

Y una de las promesas que vemos en la Biblia es que Dios siempre recibe a los que lo buscan de corazón, a los que necesitan de él y claman hacia él.

“Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón.”

Jeremías 29:13

Me di cuenta entonces que Dios siempre está allí, que la promesa que se aplica a todos es que todos somos sus hijos. Dios me abraza cada vez que me encuentro perdida y me doy cuenta; Dios me llena de su amor y extiende los brazos hacia mi y me recuerda que siempre soy bienvenida en esos brazos perfectos que me reciben cada vez que lo necesito. Me di cuenta entonces que veo cumplir las promesas de Dios todos los días.

Así como el hijo pródigo regresó a su casa sin saber cómo lo recibiría su padre, así nosotros podemos correr de vuelta a casa, a nuestro lugar seguro, a nuestra roca fuerte, a la presencia de Dios. Y Dios nos recibirá con brazos abiertos si lo buscamos arrepentidos y de todo corazón, y no por algo que nosotros hagamos bien, si no por su infinita gloria y misericordia.

“Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.”

Gálatas 3:26-27

La promesa de Dios como padre a todos sus hijos es que nos ama y nos amará siempre, que como sus hijos podemos acercarnos a él y con confianza preguntarle cosas, con confianza admitir que cometemos errores, que nos alejamos pero le agrada saber que nos damos cuenta que lo único que llena realmente es estar cerca de Dios, lo único que realmente nos hace brillar es creer en esa hermosa promesa que nos dice que es nuestro padre, y que está allí siempre, listo para darnos los mejores abrazos del mundo.

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