“Los frutos del espíritu”:

Hay algo de lo que quiero hablarles hoy y que creo que como cristianos hemos estado haciendo mal o por lo menos yo.

Cuando nos hacemos cristianos, por ejemplo, yo me convertí en mi adolescencia porque era católica pero no practicante y me convertí al cristianismo cuando entendí quién era Dios y de lo que me había salvado. Empecé a notar a un Dios perfecto y yo no lo era, quería cambiar cosas de mi carácter que no me hacían siquiera parecida a Jesús.

Empezó el cambio, con el tiempo y los años y situaciones que no es para echarle la culpa a alguien o a una situación en particular pero después del divorcio de mis padres yo cambié pero en el sentido malo de la palabra (tenía mucho rencor, resentimiento, enojo y dolor) y lo manifestaba con quiénes estaban a mi alrededor tanto como la familia. Ellos me lo hicieron ver y yo empecé a notar actitudes feas que no estaban buenas y cada vez me lastimaba más yo y a los demás. Es como el León que se le clava una espina, yo tenía todas esas espinas dentro mío. La realidad es que con ayuda de Dios quise cambiar, pero el error fue que quise cambiar cosas con mis fuerzas y quizás un poco duraban pero después volvía a hacer lo mismo.

En un campamento en febrero de este año y durante el año venimos hablando de los frutos del espíritu y como algunos tienen más maduros por ejemplo el fruto del amor; son amorosos con el prójimo; gente que tiene maduro el fruto de la paciencia y así cada uno tiene frutos maduros e inmaduros que deben madurar pero quien los debe hacer madurar es Dios.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22‭-‬23 RVR1960

Es como la palabra.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. S.Juan 15:4‭-‬5 RVR1960.

Entonces Dios es el que da el crecimiento a sus frutos siempre y cuando dependamos de Él y estemos aferrados a Él fue algo que fui aprendiendo a lo largo de este año.

Si, hay mucho que cambiar, si hay mucho por hacer pero no desesperen porque Dios los va a ir haciendo madurar a su tiempo y quizás hasta los haga pasar situaciones para madurar esos frutos.

Ánimo y fuerza que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Reflexionemos sobre esto y pongamoslo en práctica. Podemos cambiar nuestro carácter con ayuda de Dios y del Espíritu Santo. No nos rindamos porque hay esperanza para nosotros los cristianos. Fácil no va a ser pero Dios nos va a ayudar porque solos no estamos. Identifica eso que tenes que cambiar y busca formas, quizás orando más, leyendo más la biblia, un libro cristiano.

A mi me encanta leer estoy leyendo un libro que se llama “el poder de transformar su vida” de Rick Warren está en librerías y en pdf en Internet y habla de todas estas cosas. Este es mi método pero cada uno sabe como incentivar y motivar ese cambio con la ayuda de Dios.

Que Dios te bendiga y ánimo!

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