FOCUS

Ya había establecido una rutina que me gustaba…
Me levantaba, iba a trabajar, regresaba a hacer tareas y luego a la universidad, con el tiempo la misma rutina cada día, cada semana empezó a sentirse pesada.
Siempre me han gustado los lunes, pero empecé a sentirlos cada vez más pesados, los jueves usualmente se me salía una que otra lágrima de lo cargada y cansada física y mentalmente que estaba, trataba de orar y luego… A seguir con la rutina.

Empecé incluso a pelearme con personas que amo habitualmente y me empecé a dar cuenta que si seguía llorando los jueves había algo que tenía que cambiar. Así que decidí iniciar de nuevo y a ordenar mi entorno para luego ordenar mi vida, me enfoqué más en el trabajo, terminé cosas pendientes, ordené mi escritorio y mi mochila (que eran un total desastre y casi un portal a Narnia) y me empecé a sentir mejor, dejé de procrastinar tanto tareas en la universidad y ví buenos resultados.
Pero por alguna razón, después de agarrar una rutina ordenada y aparentemente mejor, los jueves estaba agotada de la semana, seguía contando los días para que fuera viernes desde el domingo en la noche, los lunes tenían mal sabor y los miércoles olían un poco a tristeza. Y ya no supe que hacer.

Tengo un papá, un papá que es mi mejor amigo y lo mejor que me ha pasado en la vida, un hermano amigo que me ama tanto que me habló con todo el cariño que existe y me dijo claramente que me estaba enfocando en cosas equivocadas, que le estaba poniendo demasiado empeño a cosas buenas pero que no eran lo más importante, que había algo a lo que sí debía de ponerle todo mi empeño, todo el tiempo, algo que no me cansaría, ni me agotaría, ni me haría peleonera, y sutilmente me recordó:

Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33

Dios, el creador del universo es lo que más importa en la vida, es lo que debe estar siempre en primer lugar, pero a Dios le gusta que estemos disponibles para Él siempre, no sólo cuando hay tiempo, no sólo cuando es jueves y la semana no parece acabar, TODO el tiempo, más cuando estamos cansados, más cuando nos sentimos la persona más ocupada del mundo.

¿Qué parte de tu día le está dando a Dios?
¿Qué parte de tu vida le estás dando a Dios si Dios mismo te mantiene vivo/a?

Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.
Isaías 40:31

No estoy diciendo que sea fácil, no estoy diciendo que no sea cansado, porque lo es, pero cuando uno se enfoca en Dios y lo pone en primer lugar, en todos los aspectos, el Espíritu de Dios nos renueva automáticamente y nos da nuevas fuerzas para seguir adelante.

Para reírse en medio de la rutina y agradecerle a Dios por tener una rutina, un trabajo, por estudiar, ¡Por vivir! Porque luego las personas nos ven diferentes, porque lo ven a Él y a su luz reflejada en nosotros, ese es el mejor enfoque que tenemos que tener, ese es el mejor tiempo que podemos tener, es la mejor forma de vivir, y de realmente sentirse vivo.

Puedes decidir sentirte cansado/a o puedes renovar tus fuerzas en Dios, puedes decidir sentirte agobiado/a por la rutina o puedes realmente enfocarte y confiar plenamente en Dios, el paso lo das tu.

Por eso me armo de valor, y me digo a mí mismo: Pon tu confianza en Dios.
¡Sí, pon tu confianza en él!
Salmos 27:14

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