PROMESAS

La palabra de Dios (Biblia) está llena de promesas que nos han sido dadas a todos los hijos de Dios, pero también nos han sido dadas promesas personales, puede ser: una palabra, un texto, una profecía entre otras. Sentí mucho de parte de Dios escribir acerca de esto porque muchas veces vamos por la vida sin sentido alguno del ¿Por qué estamos aquí? yo me preguntaba a mí misma ¿Cuándo fue la última vez que medité acerca de las promesas que Dios me ha dado? ¿Estoy viviendo acordé a esas palabras? ¿Estoy tomando en cuenta esas promesas al momento de tomar una decisión importante?

Conocemos la historia de un hombre que junto a su esposa Dios les dio la promesa de un hijo, siendo ya edad muy avanzada. Pasaron los años y nada pasaba hasta que un día llegó ese hijo y ¡Sí! sé que estás pensando es ¡Abraham! Exactamente.

Génesis 17:1-9 “Cuando Abram tenia noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: Yo soy el Dios todopoderoso. Vive en mi presencia y sé intachable.2 Así confirmaré mi pacto contigo y multiplicaré tu descendencia en gran manera.3 Al oír que Dios le hablaba, Abram cayó rostro en tierra, Y dios continuó:4 Este es el pacto que establezco contigo: Tú serás el padre de una multitud de naciones.5 Ya no te llamarás Abram sino que de ahora en adelante tu nombre será Abraham porque te he confirmado como padre de una multitud de naciones.6 Te haré tan fecundo que de ti saldrán reyes y naciones.7 Estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia, pacto perpetuo, por todas las generaciones. Yo seré tu Dios, y el Dios de tu descendientes.8 A ti y a tu descendencia les daré en posesión perpetua, toda la tierra de Canaán, donde ahora andan peregrinando. Y yo seré su Dios.9 Dios también le dijo a Abraham: Cumple con mi pacto, tú y toda tu descendencia, por todas las generaciones.

Conocemos el desarrollo de esta historia y a lo largo de estos tres episodios que estaré con ustedes hablaremos de ella. Algo que me impacta de esto es como Dios recalca una y otra vez a Abraham que él es su Dios y que su “Pacto” es por siempre con él. Cuando Dios nos da una promesa es porque esa Palabra se cumplirá porque fiel es quién lo ha prometido. Nuestro Padre es inmutable. Él no es como nosotros que un día decimos algo y al otro cambiamos a decir otra cosa. Sus promesas a nuestra vida son ¡Sí! Y ¡Amén! Y permanecen firmes.

Pues tantas como sean las promesas de Dios, en El {todas} son sí; por eso también por medio de Él, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros” 2 Corintios 1:20

Cuando captamos el potencial que existe en las promesas de Dios, y entendemos que todo se puede desatar por fe, nuestra vida cristiana se transforma de una rutina religiosa y aburrida en una aventura de fe, victoria y triunfo. Las circunstancias negativas no representan nuestro destino, quizás el momento en el que estás no se parece nada a lo que Dios te ha prometido, pero Confía y espera en su Palabra, porque sin duda su Palabra sobre tu vida se cumplirá.

Así que ¡Levántate ahora! Busca, recuerda y medita en las promesas de Dios y úsalas como herramientas para construir tu vida.

“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra (promesa) de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes”1 Tesalonicenses 2:13)

Hasta la siguiente semana ¡Dios te bendice!

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