¿Cuánto es suficiente?

Hola, es un privilegio tremendamente grande para mí compartir estas palabras, vamos a hablar acerca de un pasaje bíblico que es muy rico en contenido, he escuchado y leído mucho sobre este texto, y sé que después de lo que escribo, se seguirán escribiendo muchos más contenidos y perspectivas y eso me encanta, vivimos aprendiendo, y nunca dejaremos de comprender y admirar una porción de Las Sagradas Escrituras.

Vamos a hablar de cómo Jesús alimentó a la multitud, desde la perspectiva del Evangelio de Juan, curiosamente este relato es el único (después de la crucifixión) que aparece en los cuatro evangelios, así que comencemos:

La narración completa se encuentra en Juan 6. Solo tomaremos algunos versículos, pero para enriquecer el aprendizaje puedes leer el texto completo.

Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe: –¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente? Esto lo dijo sólo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer. –Ni con el salario de ocho meses* podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno –respondió Felipe. Otro de sus discípulos, Andrés, que era hermano de Simón Pedro, le dijo: –Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?

Juan 6:5-9 NVI

Vemos un escenario con 3 personajes: La multitud, los discípulos y un muchacho.

1. La multitud. Tenía hambre, estaban esperando que les dieran alimento, no ofrecen nada, sino simplemente están allí parados. Nunca me gustó la actitud de la multitud, pero me di cuenta de que a veces tenía esa misma actitud, esperando que alguien hiciera algo por cambiar la situación, que apareciera una persona y saciara mis necesidades sin que yo moviera un dedo, con las manos extendidas solo para recibir y nunca para dar. Pensemos en lo siguiente, la mayoría en nuestra sociedad está buscando cómo beneficiarse personalmente, buscan a personas para ver qué beneficio pueden obtener de ellas y en el peor de los casos “Buscan a Jesús sólo por el pan que Él puede darles” (Juan 6:26), ciertamente Dios puede bendecirnos abundantemente pero qué triste es buscarlo solamente por los beneficios y no porque en realidad nos interese su persona, y queramos conocer su corazón (esto aplica a cualquier relación). Algunos de nosotros, aún tenemos algo de parecido a esta multitud, tomemos un momento para que el Señor nos examine, nos ayude y nos enseñe a caminar correctamente.

2. Los discípulos. Felipe uno de los doce, da a entender que tiene el dinero del salario de 8 meses, en una traducción antigua dice 200 denarios, un denario equivale al salario de un día, si hablamos de Guatemala, Felipe contaba con aproximadamente Q20,000.00 (Quetzales) o $2,600 (Dólares), esto es mucho dinero, Felipe piensa que no va a alcanzar y que Jesús no puede hacer nada al respecto, lo que el texto nos está diciendo es que: “Las cosas materiales nunca serán suficientes”, nunca podrán saciarnos, el amor al dinero únicamente hace que anhelemos más y más dinero, pero nunca es suficiente. Entre más tenemos, más queremos tener.

Nunca podremos ser saciados con las cosas materiales. 

La multitud no tenía algo que ofrecer, Felipe sí tenía dinero, pero pensó que no era suficiente y entonces no lo dio. Recordemos cuántas veces hemos tenido la posibilidad de dar algo (Ya sea en la Iglesia o particularmente) pero no damos porque ponemos la excusa de que nuestra ayuda es insignificante. ¿Cuántas oportunidades hemos perdido de bendecir a personas y de ser bienaventurados? Constantemente pienso en esto: lo que tengo no es suficiente, lo que tengo es muy poco, ¿para qué lo doy?; el lugar en donde vivo es muy pequeño, ¿para qué intento hacer algo?; tengo muy poco tiempo, ¿para qué me ofrezco como voluntario?, etc. Cuando nos encontramos en esta situación de creer que no tenemos lo suficiente, adquirimos una perfecta ocasión para confiar en Jesús ya que Él nos está poniendo a prueba porque ya sabe lo que hará.

3. El muchacho, que únicamente tiene su propio sustento, no es egoísta para esconderse entre la multitud, sino al contrario, la narración nos da a entender que el muchacho es generoso, pues ofreció lo único que tenía, sin embargo, la voz incrédula de los discípulos es: … ¿qué es esto para tanta gente?, sin duda los discípulos tenían su mirada fija en las cosas terrenales, en lo que sus ojos percibían, en lo que su mente razonaba, ni siquiera imaginan lo que Jesús está a punto de hacer, y esto me encanta porque: ÉL puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros (Efe 3:20 NVI)

Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

Juan 6:11-13 RV1960

Esta historia termina de una manera extraordinaria, Jesús únicamente da gracias, en el agradecimiento hay poder, vivimos tan afanados por el mañana, por las cosas que deseamos tener, cuando lo único de lo que podemos estar seguros es de lo que tenemos hoy, cuando Jesús enseña el Padre Nuestro, Mateo 6:6-13, enseña a pedir por El pan nuestro de cada día, no hay un pan futuro, no podemos preocuparnos por los afanes de mañana, porque no sabemos si mañana llegará, y el ayer ya pasó, por lo que, solo tenemos el día de hoy. Pensemos un momentito en LO QUE TENEMOS HOY: Tenemos vida, fe, amor, recursos, talentos, canciones, palabras, ideas, dinero, comida, etc. Yo creo que tenemos lo suficiente como para ofrecerlo al Señor y que Él se encargue de multiplicarlo, no importa que parezca poco, Jesús lo toma y da gracias. Seamos como el muchacho, quien es consciente de lo que tiene, confía en El Señor y como resultado, termina siendo testigo de lo que Él hará. El pan y los peces se multiplican en presencia de los discípulos y la multitud, no solamente comen cinco mil hombres sin contar mujeres y niños, sino terminan saciados, la bendición que El Señor da cuando damos lo que tenemos es la que sobreabunda, El Señor es el único que puede saciar nuestro ser, nada en este mundo puede tomar el lugar que le pertenece al Señor. La abundancia fue tan grande al poner la confianza en Jesús que al final hubo una cesta de sobras para cada discípulo, todo esto es el fruto de un pequeño acto de fe: “DAR LO QUE TENEMOS”. Poner nuestra confianza en Nuestro Padre Eterno y no en las cosas temporales hará que lo único que nos importe sea vivir en Él.

¿A quién tengo en el cielo? ¡A nadie más que a ti! Contigo a mi lado, nada me falta en este mundo.

Salmos 73:25 TLA

El título de este Blog dice ¿Cuánto es suficiente? La respuesta es: Lo que tienes es suficiente cuando confías en El Señor.

 Gracias Padre por el día de hoy, y por tus regalos a mi vida, 
reconozco que soy afortunado al tener mi fe puesta en ti,
y en tus manos deposito todo lo que soy y lo que tengo,
porque solo me importa tenerte a ti, si te tengo a ti lo tengo todo,
en el Nombre de Jesús, Amén.

Ánimo.

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