El Dios de nuestros padres. Parte III

¿Cuál es la clave para un encuentro con Dios?

Hacer que Dios se convierta en nuestro Dios, permitir que ese sentimiento de distanciamiento y separación se vaya depende únicamente de nosotros porque Dios ya nos dio todo lo necesario para que nos acerquemos a Él. Jesús hizo ya el camino para que podamos acercarnos al Padre y tener una relación real y única.

Como les comente en la primera parte de esta serie, mi mama fue un ejemplo claro de cómo Dios usa nuestra vida y se manifiesta en ella pero en realidad fueron otros actores lo que permitieron que yo tuviera ese deseo de buscar más de Dios y uno de ellos fue mi hermano mayor. En mi familia somos cuatro hermanos y uno de ellos a los once o doce años comenzó a acercarse a Dios de una manera que me dejo asombrado. Yo era un niño pequeño de ocho o nueve años pero me quedé maravillado viendo a mi hermano leer la biblia, leerle libros cristianos. Me quedé asombrado ver como mi hermano escuchaba predicas y se ponía a discutir con personas adultas sobre la biblia. Yo estaba muy impresionado porque no era normal ver a alguien de esa edad hacer eso. En mi contexto, la mayoría estaba jugando, teniendo novias o viendo televisión pero el simple hecho de ver a mi hermano con esa pasión de buscar más y más de Dios hizo que en mi ardiera una curiosidad enorme y unos deseos de tener eso que tuvo mi hermano.

Al paso de los años me hermano se alejó, no sé por qué, pero ya no era aquel Jovencito de doce o trece años de edad con un deseo ferviente de buscar más y más de Dios. ¿Te ha pasado lo mismo? En muchas iglesias cuando vas las primera veces te involucran y te llevan a un retiro espiritual, un encuentro o como le digan en tu iglesia, la cuestión es que te llevan un fin de semana a tener un encuentro de nuevo con Dios. En el momento todo es poderoso, regresas lleno de Fe y con unas ganas de comerte al mundo. Estas buscando a quien hablarle de Dios y lo único que quieres hacer es buscar más de Dios. Esa es la primera semana. Después de esa semana, las cosas se comienzan a enfriar un poco y ya no es la misma pasión como antes. Al cabo de tres semanas aquel hombre o mujer que fueron a ese retiro se fue apagando por las circunstancias que vives o por el simple hecho de no alimentar lo que hay dentro de ti. Al final de cuentas ese fuego se va a apagando. ¿Te ha pasado?

La mayoría de cristianos modernos buscamos emociones y sentir, nos olvidamos que la vida cristiana es más que eso. Nos olvidamos que Dios no nos manda a sentir sino a creer y confiar. No sé qué le paso a mi hermano, tal vez te cuente toda la historia más adelante pero así como me sorprendía viéndolo buscando de Dios, me sorprendió verlo alejarse más y más de Dios. No podía entender cómo alguien que había recibido tanto y experimentado tanto se fuera así por así. Y como él, hoy existen muchas personas que han vivido un tiempo espectacular con Dios y de pronto algo paso y se alejan. ¿Qué paso? ¿Fueron solo emociones? ¿Fue real lo que paso o solo fue sensacionalismo?

El problema no es cómo tener un encuentro con Dios, el problema no es cómo empezar, el problema no es sentir emociones. El problema es permanecer, el problema es seguir adelante buscando más de Dios no porque deseas sentir, aunque Dios te llene de Su presencia, y sientas todo espectacular, sino porque decides seguir a Dios y confiar en Él. Decides creer.

Abraham hubiera pasado a la historia como un sujeto más sino hubiera decidido creer y confiar. ¿Te imaginas a Abraham regresándose a su país porque Dios le dejo de hablar por unos años? ¿Te imaginas a Isaac enfadado con Dios porque cuando su madre, Sarah murió se quedó solo y con el corazón partido? ¿Te imaginas a Jacob decidiendo no pelear con el Ángel de Jehová porque se sentía cansado y sin más motivación? Lo de Jacob me parece razonable porque su suegro lo había engañado y no le había dado a la mujer que amaba, pero si Jacob hubiera decidió no seguir mas ¿Hubieran forjado la historia que se cuenta hoy en día? Te lo vuelvo a escribir, el problema no es empezar sino permanecer.

Yo he pasado por eso también, no creas que no he tenido esos momentos donde no quiero seguir. Miles de pensamientos llegan a mi mente haciéndome una comparación de qué es lo que estuviera viviendo si no decidiera seguir a Cristo. Cientos de sensaciones y emociones llegan a mi mente para persuadirme y decirme: “Pruébalo” “Experimenta” “Vive”, “las oportunidades solo se dan una vez” y muchos más pensamientos pero he tratado de pararme al frente y sostenerme. He decidido esperar un momento y elegir a Dios. Y las palabras que siempre recuerdo son estas:

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” San Mateo 24:12-13. RVR1960.

La Biblia, Reina Valera 1960

No te digo que no he caído, no te digo que he sido perfecto. Puff! Creo que la gente que me conoce sabe bien con lo que lucho todos los días pero Dios me dice: “Yo no busco perfección, sino busco compromiso” “Yo no busco autosuficiencia sino a gente que me necesite y confié en mi” Dios me ha dicho: “Corre hacia la meta y si caes vuelve a levantarte y se te cansas yo te doy fuerzas, y si ya no quieres más recuerda por qué y por quién empezaste”

Yo sé que Dios te va a encontrar y te está transformando de una manera increíble. Yo estoy seguro que Dios está trabajando en tu vida pero cuando lleguen esos días donde la carne sea un poco más fuerte que tu espíritu, cuando llegue el día donde el cansancio le gane a tus ganas de buscar más de Dios, o cuando llegue el día donde el pecado toque a la puerta recuerda que no es quien no se equivoca sino quien se levanta y sigue adelante y confía en Su Gracia.

De nada te servirá un encuentro con Dios, de nada te servirá un encuentro con el mismo Dios de Abraham, Isaac y Jacob, con el mismo Dios que usa a tus pastores o las personas que admiras sino decides permanecer en Él en todo tiempo. Palabras que son un reto pero con Su Espíritu Santo lo podremos hacer.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” San Mateo 24:12 RV1960

La Biblia, Reina Valera 1960.

Puedes leer la Serie completa aquí:

/El Dios de nuestros Padres, Parte I.

El Dios de nuestros Padres Parte II

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