El Dios de nuestros padres II Parte

¿Cómo puedo encontrarme con Dios en el mundo actual?

“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7 NVI

La Biblia, Nueva Versión Internacional

Esta es la segunda parte de una serie de tres publicaciones que tendremos este mes de Abril y estoy muy contento por poder escribirte esto. En el post anterior hablamos acerca de la necesidad de tener un encuentro con Dios; un encuentro personal y único, un encuentro que haga que ya no exista un abismo entre nosotros y Dios. Cristianos que en verdad digan conocer a Dios. Gente que no viva de “glorias pasadas” ni de “experiencias de otros” sino de personas que tengan todo el anhelo y deseo de conocer a Dios de una manera única.

Pero, te has puesto a pensar ¿qué tan difícil es hacer que Dios se vuelva nuestro mejor amigo en el mundo actual? Es decir, dejar que todas las corrientes filosóficas del mundo moderno no lleguen a afectar nuestra vida. Impedir que la ciencia nos descalifique simplemente por el hecho de tener fe. Y más aún tener amigos y tratar de pertenecer a un grupo social sin ser juzgados. Creo que dejar que Dios se manifieste en nosotros en el mundo actual es un poco diferente a 30 o 40 años antes, cuando nuestros padres le conocieron.

Ya sea que tu abuelo o tus padres hayan sido la primera generación de creyentes verdaderos o algún pastor o líder al que admiras, la realidad es que hace 40 años la sociedad era diferente y tal vez era un poco más difícil “alejarse” de Dios y un poco más fácil “conocerlo” y ser buenas personas. A lo mejor así era, pero hoy es muy diferente. El mundo es más “liberal” y su moral ha ido decayendo y transformándose de una manera alarmante. No quiero entrar en detalle porque tendría que escribirte solo de este tema pero si quiero decirte que al ritmo que vamos, la moral de hace 100 años será un chiste para “la moral moderna”.

A pesar de que el contexto ha cambiado en nuestro mundo, Dios sigue siendo el mismo. A pesar de que la moral ha ido en decadencia; lo que Dios nos pide sigue siendo lo mismo. Sus mandamientos no cambian. Amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y todas nuestras fuerzas sigue siendo lo que Dios quiere de nosotros y Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismo sigue siendo la demostración de que somos hijos de Dios.

Dios sabe muy bien que el enemigo está usando todo su armamento para impedir que el mundo conozca Su Salvación y también está haciendo que el mundo se aleje más y más de la verdad. Dios conoce muy bien que los tiempo en los que vivimos son malos y que pronto empeoraran pero de la misma manera que los tiempos malos están llegando, Dios está trayendo un fluir especial y un avivamiento al mundo como nunca antes y eso me hace muy feliz porque a pesar de que hoy por hoy es más fácil caer en el pecado y dejarnos llevar por nuestra naturaleza pecaminosa, es más fácil acercarse a Dios y encontrar refugio y un nuevo tiempo para aquellos que son atraídos a Su Presencia. Me encanta saber que Dios tiene algo nuevo y fresco para esta generación. Me encanta saber que El Espíritu Santo está empezando a moverse en mi generación y en las generaciones que vienen.

Hace algún tiempo escribí que la única manera de poder permanecer firmes en el mundo actual y no caer es por la fuerza que nos da El Espíritu Santo. Es por medio de Él que podemos permanecer firmes y conocer de la mejor manera a Dios. No hay mejor manera de conocer el corazón del Padre que conociendo Su Espíritu y ese mismo Espíritu es el que está en tu corazón si decides darle el espacio y protagonismo que se merece.

“Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.” 1 Corintios 2:10-12

La Biblia, Nueva Versión Internacional

Así que la única manera de poder conocer a Dios y hacer que Él sea nuestro Dios es a través de su Santo Espíritu que nos permite vivir de una manera íntima y genuina con Él. Nos da fuerzas para enfrentarnos al mundo y nos da la valentía para decir No cuando se tenga que decir No y la sabiduría necesaria para decir Sí cuando tengamos que hacerlo. Él nos guía, Él nos protege, nos escudriñe y nos da fuerzas para seguir adelante. Es también quién nos dice cuándo vamos por el camino equivocado y nos lleva por el camino correcto.

“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7 NVI

La Biblia, Nueva versión internacional

Entonces, podemos responder que la única manera de lograr que Dios pueda manifestarse en nuestra vida en el mundo actual es a través de su Santo Espíritu. A través de Su Presencia. Abraham, Isaac y Jacob, El Rey David, Elías, Eliseo y Jeremías fueron personas súper especiales porque fueron elegidas para experimentar al Espíritu Santo pero después de que Jesús muriera y resucitara TODOS nosotros podemos ser partícipes de lo que muy pocos antes eran participes. ¿Extraordinario, no? Somos muy dichosos de poder experimentar a Dios de una manera única y especial.

¿Cómo lo logramos? Simplemente es pidiéndolo. Jesús dijo:

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11:9-13 RV1960

La Biblia, Reina Valera 1960.

El tiempo de pedir es ahora, el tiempo de buscar más de Dios es ahora. El tiempo de hacer que Dios sea nuestro Dios es ahora. El tiempo de experimentar su manifestación es ahora. El tiempo de estar en su avivamiento es ahora. Pide y Dios te lo va a dar.

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