DIOS SIEMPRE TE RESPALDA

Todos en algún momento en nuestra vida nos hemos sentido frustrados por alguna razón, o tristes o enojados o hasta lastimados; y eventualmente lo superamos y pasamos a otro capítulo, y con ayuda de Dios lo dejamos atrás.

Las cosas siempre pasan por algo, Dios permite ciertas situaciones en nuestra vida que nos hacen ser mejores personas y nos hacen ver que realmente tenemos su respaldo en todo lo que hacemos.
Cada vez que yo tenía una duda y se la preguntaba a Dios, Él me respondía con alguna situación, y cuando todo había pasado, me daba cuenta que estaba realmente superado y que Dios me había contestado con las mismas situaciones que yo vivía.

Por ejemplo, la semana pasada compré artículos de librería y le pregunté a la señora que atendía si tenía un dulce porque tenía muchas ganas de uno y tiendas sólo habían lejos, ella me dijo que no tenía dulces para vender pero que podía regalarme uno de los que había comprado para ella, sacó uno de una gaveta y me lo dió. Con ese pequeño acto mi corazón se llenó y pensé que no todas las personas hacen eso y me sentí muy agradecida con Dios porque en todo me demuestra su amor, pues yo sólo tenía ganas de un dulce.

Cuando le agradecí a Dios sentí en mi corazón que dijo: Lo que te hacen a ti, me lo hacen a mí. Y me sorprendí porque no entendía mucho a qué se refería.

 Unos días después tuve problemas donde trabajo con personas disgustadas con situaciones que realmente no estaban bajo mi control y empecé a sentirme frustrada y desesperada por todo, sentía que ya no quería nada y que todo se había acumulado de repente, le pregunté a Dios por qué me sentía así y por qué todo se había juntado (no sólo el trabajo) y le dije a Dios que se lo entregaba todo y que quitara de mi esa desesperación,  Dios me llenó de paz y decidí tener una buena actitud. Un día después una persona muy disgustada llegó a hablarme fuerte por cosas sencillas de resolver, resolví el problema y cuando iba caminando de regreso del trabajo sentí una enorme paz y le agradecí a Dios porque no me había afectado ni un poco la actitud ni las palabras de esta persona, y volví a sentir dentro que Dios decía:
Lo que te hacen a ti, me lo hacen a mi.

Empecé a entender que Dios tiene realmente todo bajo control, que a veces nosotros nos atormentamos con cosas que podríamos sólo entregarselas a Dios y decidir tener una buena actitud hacia ello, que Dios es nuestro gran respaldo y la roca firme en donde debemos sostenernos siempre.

Entendí por completo a lo que Dios se refería cuando un día mi jefe me llamó y me dijo que se había enterado de lo que había pasado con ésta persona disgustada, y que habló con la persona y se había disculpado. Mi jefe se enteró de la situación por una compañera de trabajo que yo estaba segura que yo no le agradaba y le había dicho que yo había tomado una muy buena actitud y lo había manejado bien.

Yo lo único que hice fue entregarselo todo a Dios y Dios hizo  el resto, Él puso en el corazón de mi compañera de trabajo hablar al respecto, Él hizo que la persona disgustada ya no estuviera disgustada y Él hizo que en mí abundara de su perfecta paz, Dios actuó.

Leyendo la Biblia en mi teléfono después de todo lo sucedido, el versículo del día era:

De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.
Mateo 25:40

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