Me alegro de ser débil Parte II.

Hace unos meses escribí la primera parte de este post pero creo que no expuse todo lo que quería decir, quiero hondar más en esto y hacer unas aclaraciones realmente importantes. Primero, Dios no nos ha mandado a ser conformistas ni mucho menos mediocres y quiero contestar a unas preguntas que por mi cabeza han pasado y lo han hecho por mucho tiempo: ¿Por qué somos débiles? Y ¿Cómo puedo crecer en Él de modo que mis debilidades sean una fortaleza?

Hace mucho tiempo escuché una prédica como muchas otras, pero esta fue realmente especial porque marcó  mi vida y la forma en la que la veo. Dante Gebel dio un ejemplo muy gráfico de lo que significa la santidad y la importancia que Dios le toma a este tema. Dante dijo que nuestra vida es como un vaso de agua que por fuera puede parecer pura pero no sabemos su composición. Dijo que bien puede estar compuesta por agua del escusado o por otra cosa y “parecer” pura. Precisamente haciendo alusión a las apariencias, pero la parte que más me impacto fue cuando dijo: “¿Quién de ustedes se tomaría un vaso de agua compuesto por 95% de agua pura y un 5% de agua del inodoro?, Ninguno ¿verdad?, y ¿qué si fuera 99% pura y 1% con heces fecales? Tampoco ¿verdad? Lo mismo piensa Dios, Él no quiere que seamos 99% puros y 1% impuros, Él desea de nosotros el 100% de santidad porque Él no quiere de nosotros una parte sino todo lo que somos”.

Esto no significa que ya no cometamos más pecados sino que ya no vivamos en pecado. Mi pastor dio esta explicación diciendo que es muy difícil que dejemos de cometer pecados pero si podemos dejar de vivir en pecado, porque la primera es cuando “sin querer” cometemos algún error pero la segunda es cuando predeterminamos lo que hacemos; con hecho pensado vamos a cometer el pecado, y lo realizamos, aún sabiendo que eso que hacemos no le agrada a Dios. Eso es vivir en pecado; decidir pecar.

Y es aquí donde quiero tratar de responder a mi primera pregunta:

¿Por qué somos débiles? Y la respuesta es muy sencilla y es que vivimos en un cuerpo mortal y corrompido, un cuerpo que nos incita a dejarnos llevar y seguir los malos deseos, una carnalidad que nos lleva a cometer pecado y no vivir bajo la voluntad de Dios. El apóstol Pablo dio una explicación de esto que te escribió:

“Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino que el pecado que habita en mí.” Romanos 7:18-20 NVI

Pablo está explicando que nuestra naturaleza es cometer pecados, que vivimos en un cuerpo mortal que nos llama a satisfacer nuestros deseos y cometer actos que no le agradan a Dios. Es por eso que “somos débiles” porque vivimos todo el tiempo luchando contra los deseos de nuestra naturaleza y a eso agrégale que vivimos en un mundo corrompido, un ambiente que nos insta a cometer pecados, a vivir en libertinaje y permisividad, un mundo decadente. Por eso es que nuestra lucha es tan fuerte, por eso es que nos sentimos cansados y muchas veces frustrados, es por eso que nos sentimos débiles, porque dentro de nosotros se libra una batalla. En Gálatas Pablo dice:

“Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque esta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponenentre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren.  Pero,si los guía el Espíritu, no están bajo la ley” Gálatas 5:16-18 NVI.

¿Entonces, esto significa que vivimos constantemente a ser presas de cometer pecados y de ser débiles?

¡Claro que no!

En teoría “somos débiles” pero en nuestra realidad somos fuertes, valientes, con nueva naturaleza, con todo lo necesario para vivir la voluntad de Dios y ser personas que lo honren en todo momento.

Esto me lleva entonces a responder la segunda pregunta, ¿Cómo puedo crecer en Él de modo que mis debilidades sean una fortaleza?

Morir.

Respuesta muy sencilla para una pregunta tan difícil que muchas veces nos ha llevado a sentirnos frustrados ¿no? Si seguimos con lo que Dios nos enseña sobre esto a través del apóstol Pablo, Dios nos dice:

“¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado para que la gracia abunde?  ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?  ¿Acaso no saben ustedes qué todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?  Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte,a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.
En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección.  Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.” Romanos 6:1-7 NVI

Cada día es una lucha para morir a nuestros deseos, cada día debemos levantarnos sabiendo y estando conscientes que estamos en un batalla en nuestro interior pero se vuelve difícil si no nos concientizamos  de lo que Dios dice acerca de esto, se vuelve frustrante cuando no vives en Su Verdad y el enemigo utiliza la ignorancia o la falta de conocimiento para vencerte en esto.

El bautismo no solo es una representación de la nueva vida que vives en Cristo si no que es una representación de que tú también has participado en la muerte de Jesús. Cuando te sumerges estás representando que estás muriendo y cuando sales del agua, estás representando que has sido levantado, como Cristo lo hizo al tercer día, y es ahí cuando tu vieja naturaleza pierde el poder en tu vida. Claro, esto solo es una representación porque el bautismo que Jesús vino a darnos fue el de fuego, mira lo que dice Juan el Bautista sobre esto:

“»Yo los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santoy con fuego.”  San Mateo 3:11 NVI

¿Qué quiere decir esto? Que el bautismo que necesitas para que tus debilidades se puedan convertir en fortalezas es el Espíritu Santo. Él es la clave para que tus debilidades se conviertan en fortalezas, Él es la clave para que puedas decir: ¡Me alegro de ser débil! Porque cuando soy débil estoy dejando que el poder de Dios, a través del Espíritu Santo se manifieste, porque es a través de Él que puedes vencer al pecado, es por El Espíritu Santo que tienes el poder para vivir una vida de comunión y de poder, una vida de santidad y verdad. No una vida de perfección pero si una vida que va a la perfección. Por eso Jesús dijo:

“Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque,si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes.  Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio” San Juan 16:7.8 NVI.

Es por eso que el Apóstol Pablo repite una y otra vez en sus cartas que vivamos en el Espíritu y que no satisfagamos los deseos de la carne porque cuanto más vivamos en Él más fuertes nos hacemos.

“Así que les digo:Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” Gálatas 5:16,19-23 NVI.

Muchas veces no hemos dejado que el Espíritu Santo tome el protagonismo de nuestra vida, muchas veces lo hemos dejado a un lado y nos olvidamos que Él está ahí siempre. Él habita en nosotros y Su Poder para vencer el pecado y la maldad. Él está ahí, esperando que le dejamos que se manifieste.

“Tres veces le rogué al Señor que me la quitara;  pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones,persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.” 2 Corintios 12:8-10 NVI

¿Estás listo para poder decir que te alegras de ser débil porque el poder de Cristo Jesús se manifiesta en tu vida?, ¿Estás listo para convertir tus debilidades en fortalezas? ¿Estás listo para vivir en Él y darle a Él protagonismo que se merece?

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