De corazón de hijo pródigo a corazón de León:

-Hola hijo, ¿cómo estas? Extrañaba oír tu voz, sé que has sufrido y que estas sufriendo, sé que tu corazón se endureció producto del dolor, del resentimiento, de la angustia y tristeza. Sé que has intentado acercarte a mí una y otra vez pero no lo has logrado y no porque yo no lo haya querido sino porque el estado de tu corazón te hizo insensible a todo y no podes sentirme. Sé que estas dolido y quiero que sepas que siempre te voy a esperar con brazos abiertos, voy a sanar tu corazón y repararlo. Te conozco muy bien porque soy tu Papá.
Volvé hijo a los brazos de tu Padre, te espero con ansias y te amo tanto que puedo esperar el tiempo que sea. Pero no dejes pasar más tiempo porque más se van a ahondar esas heridas y te vas a lastimar y quiero sanarte y curarte. No importa lo que hayas hecho yo no veo lo que hiciste yo veo tú corazón y sé que clase de persona sos.

Esas son las dulces palabras de Dios llamandote para que vuelvas a casa. Él sabe que estas perdido que estas buscando tu norte déjalo encontrarte dónde sea que estés volvé a los brazos de tu padre. Como escuché una vez en una prédica: “que el corazón de los hijos se vuelva al corazón del padre” .

Lucas 15: 20-24

Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Dios no va a juzgarte por lo que hayas hecho porque su amor y misericordia por vos y por mí es mayor y te perdona. La pregunta es: ¿Estás dispuesto a perdonarte por lo que hayas hecho? Es tiempo de sanar no dejes pasar más tiempo. Ansío y oro para que Dios llegue a tu vida como el primer día. Que Dios te bendiga, te encuentre, te sane, te limpie y que puedas empezar de nuevo. Que puedas volver a Él como el primer día que lo conociste y amarlo así tan profundamente. Que la oscuridad de tu enojo y tu rencor no apagué ese amor que tenes por Dios. No tengas vergüenza de tu pecado, pedile perdón a Dios y arrepentite de corazón y Dios va a seguir su obra en voz como cuando la empezó. Él no te va a desamparar toma fuerte su mano, no te alejes.

Jesús esta en tu corazón y esta rugiendo como un León dispuesto a que lo escuches que tu corazón se vuelva como el del León de Judá.

Que el amor de Dios sea el motor de tu restauración. Dios te bendiga!

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