ROTA Y REPARADA

No cabe duda que el amor de Dios nos transforma, he visto tantos testimonios de personas que sentían que no podían más con su vida y mencionaban cómo ya no le encontraban sentido a nada. No cabe duda que Dios nos ha hecho luz entre los demás, que quiere usarnos para que por medio de nosotros se vea su amor y las personas se den cuenta que lo único que llena en un mundo con personas vacías es el amor del eterno Creador.

Mucho tiempo pensé que si yo era fuerte podía escuchar a cualquier persona hablando de cualquier situación y no me afectaría, que podía ayudarlos de alguna forma o sólo escuchándolos y que las cosas iban a seguir igual para mí y orar para que las personas se sintieran mejor, hasta que me di cuenta que no era así.
Con nuestras propias fuerzas no podemos aguantar el peso tan grande de cargar lo que nos angustia y lo que angustia a otras personas, en especial si son personas a las que queremos y a las que queremos ver bien.
No podemos depender de nuestras fuerzas, debemos depender de Dios.

Poco a poco me di cuenta que lo que las personas me contaban pesaba y dolía, dolía mucho, porque yo quería verlos bien, porque yo los quería y quería que se sintieran bien con ellos mismos, con lo que tenían, con su familia. Quería tanto que se vieran como yo los veía, maravillosos, fuertes y nobles. Pero por más que intentaba no podía cambiar nada de ellos y me fui convirtiendo en lo que juré destruir. Poco a poco también empecé a ver la vida un poco gris y a crear situaciones en mi cabeza que tal vez nunca pasarían y a sentirme inconforme con lo que tenía.

Fue cuando Dios me dijo que yo no podía reparar a personas rotas, por más que buscara pegamento ultra super resistente que promete pegar todo lo que yo quisiera pegar, no podía pegar los corazones rotos de las personas que amaba, no podía hacer que pensaran diferente sobre la vida, no podía hacer que quisieran vivir.
Pero yo podía dejar de estar rota, me había juntado tanto con corazones rotos que las partes con filo sueltas habían empezado a quebrar el mío, me negaba a pensar que estar con personas rotas me rompiera pero así había sido. Llegué a un límite y Dios reparó mi corazón y lo hizo con tanto amor que desde entonces no se ha vuelto a romper, me recordó que para estar contentos hay que vivir agradecidos con él. Pero sobre todo, me dijo que por más que intentara, yo no podía repararlos y que no tenía que cargar con algo que no era mío, algo de lo que yo no debía ocuparme.
Así que oré, oré y oré por ellos y de pronto sentí que me quitaron un peso de la espalda y me sentí libre, sentí que lo mejor que podía hacer por ellos, más que escucharlos y tratar de aconsejarlos era orar por ellos y entregárselo todo a Dios, pedirle que me llenara de sabiduría para actuar bien frente a ellos y decir lo que Dios quisiera que dijera, le pedía a Dios tanto que llegaran a ser en su vida personas tan felices y tuvieran tanto gozo, que se les olvidara lo que fue alguna vez el sentirse tristes y solos. Esperaba con ansias el día en que se notara alguna diferencia.

Ahora, después de todo un proceso, un par de años y muchas oraciones, ya no están rotos, sus corazones fueron reparados por el mejor reparador, el Creador de los corazones.

No digo que sea malo estar con personas que no piensan igual a nosotros, sólo digo que la verdadera firmeza está cuando dividimos lo que las personas son, piensan y creen con lo que nosotros somos, pensamos y creemos; si nuestro fundamento es Dios, nada ni nadie puede movernos de esa asombrosa roca firme. Dios nos ha enviado a ser luz, a que nos vean diferentes y sepan que es el amor de Dios en nosotros y nada más; porque no hay nada mejor que vivir de la mano de Dios y teniendo una relación cercana a él y nuestro deber es dar a conocer justo eso, el amor y la salvación de Dios porque quizá es lo más cercano que algunas personas tendrán en su vida a escuchar de la palabra de Dios.

El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.

Salmo 147:3

Un comentario sobre "ROTA Y REPARADA"

  1. Este post fue de mucha bendición para mi vida. Descansar en recodar que El escucha nuestras oraciones cuando intercedemos por quienes amamos y e incluso por quienes estamos conociendo, que en su perfecto tiempo el transformará ese corazón roto y dañado

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