¿Lo eterno o lo temporal?

Cambiando de perspectiva.

Hace poco salí con unas personas a tomar un café y a platicar un poco. Llevaba mucho tiempo de no reunirme con los cuatro y por fin pudimos hacerlo. Mientras comíamos y platicábamos empezamos a hablar de un tema en particular que me hizo ver la importancia de la perspectiva en la que puedes estar y que indudablemente hará que tomes decisiones correctas o no tan correctas pero que sin duda tendrán consecuencias.

“No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” 2 Corintios 4: 18 RV1960.

Quiero empezar definiendo algo realmente importante para mi vida y que sin duda hace que tome mis decisiones con mayor detenimiento y me hace estar consciente de lo que hago. Yo me considero una persona joven (tengo 24) y realmente me enfrento a muchas decisiones al día. Desde desayunar o no hasta tomar decisiones que seguramente van a tener consecuencias, como tomar una cerveza, fumar un poco, ir a lugares inapropiados, pero la mayoría de las personas de mi edad las toman “dejándose llevar” y precisamente lo pude comprobar en aquella salida por un café con estas personas. El apóstol Pablo en su segunda carta a los Corintios hace una de las afirmaciones que “todos” damos por hecho que conocemos y es que en la vida hay dos realidades. La temporal y la eterna. Aunque muchas veces pasamos desapercibidos en este tema creemos que vivimos en un mundo temporal, y aunque esto es cierto, no lo es del todo, puesto que las decisiones que tomemos hoy, en los temporal van a repercutir en lo eterno pero el mundo en el que vivimos nos ha enseñado a tomar todas las oportunidades porque  “nuestra vida es solo una y hay que aprovecharla”.

Los últimos dos libros que he leído han hablado de manera importante de la perspectiva de la vida y el enfoque que le damos, los dos autores le han dado una relevancia realmente importante al tema que sin duda es la voz de Dios hablándole a mi vida y precisamente es lo que quiero escribirte ahora:

Tu vida va a tomar otro rumbo cuando cambias de enfoque y ya no veas con los lentes de la temporalidad que sin duda te lleva a vivir una vida de libertinaje. El hecho de pensar que solo tenemos una vida y pocas oportunidades nos hacen pensar que debemos aprovechar todo lo que el mundo nos ofrece y olvidamos que el sexo antes del matrimonio es simplemente un momento pero que te lleva a tener una conciencia que te dice que estuvo mal y muchas más consecuencias que adoptas por simplemente “vivir el momento”, el tener los lentes de la temporalidad te hacen tomar una cerveza porque pues, qué es una cerveza que hará que te integres al grupo. La temporalidad no te hacer ver que una cerveza te lleva a otra, y otra a muchas más y que puede llevarte a tener una adicción.  También hace que pruebes un poco de tabaco porque así se te quita el estrés y puedes vivir una vida tranquila, de todos modos “solo es una vida” pero que te pueden llevar a tener una vida donde puedas enfrentarte a algún tipo de cáncer o dañar a algún ser querido con el simple hecho de ser fumadores pasivos.  El ver que la vida es temporal y de un momento, aliviana el pecado y la manera en que ves todo. Lamentablemente distorsionan la manera en la que Dios quiere que vivamos.

Ahora bien, cuando decides quitarte esos lentes de la temporalidad y desaprender todo lo que el mundo te ha enseñado y decides ponerte los lentes de lo eterno, la perspectiva de tu vida y las decisiones que tomas cambian radicalmente. Sabes que “vivir el momento” no basta cuando tienes una eternidad por delante, porque hay una verdad que muy pocas veces la mencionamos. La “eternidad” ya la estamos viviendo y es en el mundo que decides donde pasarla. Cuando decides cambiar de perspectiva entonces tus decisiones cambian y las tomas pensando en las cosas de arriba:

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” Colosenses 3:2 RV1960.

Cuando decides ponerte los lentes de lo eterno, decides guardar tu vida, tu sexualidad y tu corazón para esa persona especial porque sabes que estás honrado a Dios y a tu futura esposa o esposo. Cuando decides decirle que No a la cerveza lo haces sabiendo que Dios está contento con tu comportamiento porque decides amarlo y poner tu mirada en Él. No lo haces porque “así te ganas el cielo” sino lo haces porque amas a Dios y quieres honrarlo y sabes que tu recompensa está en el cielo. Jesús dijo esto:

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” Mateo 6:19-21 NVI

Una de las palabras que me marco el año anterior que me hizo pensar y pensar fue “desaprender”, bien dijo el escritor de los Romanos que:

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2 NVI.

Porque en todos los tiempos de la humanidad el enemigo ha tratado de meter su filosofía y su manera de pensar en la mente de los seres humanos. Vemos el ejemplo de Adán y Eva, hasta Jesús tuvo que enfrentarse al enemigo en la batalla de la mente. Jesús no se amoldo a los pensamientos del mundo, ¿Por qué entonces pensamos nosotros que no nos enfrentamos a esa batalla? ¿Qué debemos de hacer nosotros entonces? Creo que lo primero que debemos hacer es desaprender la cultura del mundo y todo lo que hemos ido aprendido. Me refiero específicamente a enseñanzas como: “Dejarme ir” “Aprovechar TODAS las oportunidades”, “Vivir la vida que solo es una” que si nos ponemos a pensar parecen ser buenas y que nos llevan a emprender y quitarnos el miedo pero que pueden ser usadas para dejar que el pecado entre de a poco a nuestra vida. Como hijos de Dios debemos desechar toda filosofía y mentalidad del mundo y transformar nuestra manera de pensar y ¿Cómo? Sencillamente lo hacemos a través de la Palabra de Dios. Mientras más la leas, la medites y te llenes de Su Palabra, tu mente empezará a desechar los malos pensamientos del mundo y adoptara lo que Dios quiere de tu vida.

El propósito de estas palabras que te escribo es para que tomes conciencia que si cambias de perspectiva la manera en la que ves la vida entonces todas tus decisiones cambiaran también. No mires las cosas que se “ven” porque al final de cuentas va a pasar, pero si te enfocas en lo que no se ve, entonces te estarás enfocando en Dios. La eternidad es una realidad para los que amamos a Dios pero también lo es para los que deciden darle la espalda y vivir en los placeres de la vida. La cuestión es qué vamos a elegir. Este tema es una tema muy directo y no quiero ofenderte pero si hay algo en tu corazón que te está diciendo que cambies la manera en la que ves la vida entonces es el Espíritu Santo que está hablando a tu vida y para mi es misión cumplida ser ese mensajero.

No vivamos como el mundo vive y piensa, amemos a todas las personas pero no te desenfoques. Cambiemos de lentes y pongámonos los lentes de lo eterno.

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