Felicidad inquebrantable

He dedicado parte de mi tiempo en capacitar parejas comprometidas para casarse. La intención es que estén conscientes de lo que enfrentaran en la vida matrimonial pero una doble intención en ésta labor es descubrir si en verdad están enamorados; así que si logro que una pareja rompa su compromiso me daría como bueno en mi trabajo; sería grandioso evitarles a ambos llevar una vida de infelicidad. Por lo menos en una ocasión yo estuve seguro que la pareja se encaminaba hacia el desastre y pese a mis más fuertes intentos por separarlos y aclarar su vista, no lo logré, ellos se las arreglaban para convencerse a sí mismos que a pesas de lo obvio eran el uno para el otro. Lastimosamente solamente solo se trataba terquedad disfrazada de optimismo. El desastre anunciado llegó.

El optimismo es conocido como la actitud o tendencia de ver y juzgar las cosas en su aspecto positivo, o más favorable. La sociedad necesita de optimistas; gente que tenga la capacidad de ver lo positivo de cada circunstancia. De lo contrario nos hundiríamos en la frustración y tristeza.

¿Pero qué pasaría si mezcláramos al optimismo con una medida de fe?

Cantar 1:5 Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable, Como las tiendas de Cedar, Como las cortinas de Salomón. No reparéis en que soy morena, Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí;

Me pusieron a guardar las viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé.

No se trata de conseguir el lado cómico de las cosas sino tener una opinión bien clara de sí mismo a pesar de la opinión de los demás. Quien escribió estos versos de cantares fue la Reina Sulamita que se casó con el Rey Salomón. Ella fue despreciada por sus propios hermanos por su color de piel, por lo que la pusieron a realizar tareas simples y por eso ella desatendió lo suyo propio, pero el ser morena no le restó el ser deseable sino al contrario, hubo un hombre que quedó encantado por su belleza a tal grado que escribió un libro inspirado en su relación con ella que hoy es parte del libro más popular en la historia de la humanidad.

No debemos esperar a ser descubiertos por alguien especial, debemos trabajar nosotros mismo para desarrollarnos, aprovechar lo que nos hace diferente a los demás como nuestra mejor arma a nuestro favor sabiendo que somos hechura de Dios a su imagen y semejanza pero tan diferentes a los demás y entonces mezclando optimismo con fe y de esa manera enfrentar cualquier dificultad.

El encuentro con un viejo mal amor, una amistad con malas conversaciones, una relación que destruye mi identidad, portales en Internet con información inapropiada para un pequeño que pretende eternidad, es conformarnos con poco, solo nos desvían de nuestro propósito. Si la adversidad es grande más grande es la recompensa, si grande es la tentación más bienaventurado seré. Santidad para ver a Jesús, una buena vida en este mundo, eternidad, tantas recompensas valen la pena disfrutar el camino mientras llegamos a nuestro destino final.

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