“Cuando pase el temblor”:

Ya pasó el temblor, ya pasó la tormenta. Es momento de descansar y disfrutar lo que Dios nos da.

Hay momentos en lo que pasamos pruebas, desiertos, crisis, pérdidas de seres queridos, en fin situaciones en las que sufrimos. Parece eterno el dolor, la angustia, parece que no hay salida a todo ese torbellino de emociones y sensaciones. En medio de esa tormenta está Dios sosteniendonos fuerte en sus brazos, abrazandonos tan fuerte. Quizás hoy no tengas respuestas al ¿por qué? Pero si respuestas al ¿para qué? Nada de lo que Dios permite es al azar o en vano y con el tiempo empezamos a entender que eso que nos pasó tuvo una razón de ser. Quizás para crecer, para madurar, para fortalecernos, para acercarnos más a Dios.

El pastor en el culto del domingo nos dio una enseñanza basada en Isaías 40:29-31 (RVR 1960):Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

Y me hizo pensar en lo que él dijo; que posiblemente el águila sea Dios empujándonos al precipicio o al abismo para crecer y antes de que caigamos nos sostiene en sus alas y después somos nosotros quienes comenzamos a volar.
Por eso todo lo que nos pasó o nos pasé que nos sirva como enseñanza o para aprender. Dios sabe en cada situación particular a qué.
Y si ya pasó la tormenta disfrutemos de la calma y de la paz que Dios nos da. Es como esa famosa frase: “ningún mar en calma hizo experto al marinero”. Es decir, que todas las tormentas que  pasamos son experiencias incluso  testimonios para ayudar a personas en las mismas circunstancias o parecidas.

El título del post es de una canción de un famoso grupo (Soda estéreo) de cantantes de Argentina cuyo cantante principal falleció. Más allá de la pequeña introducción que hice de esta banda y lo que dice la letra siempre me gustó el título de esa canción. Porque me hacía pensar después que mis padres se separarán. Fui dándome cuenta de cosas que Dios me enseñó en el duro proceso y que aún me sigue enseñando. Como a depender de él, aferrarmea él y a sus promesas. Hubo momentos en los que me solté porque estaba enojada con todos y no entendia porque Dios nos había hecho pasar eso.  Aún así Dios jamás me soltó  y no permitió que me pasarán cosas malas, me protegió y cuando volví a Él me esperó paciente y con los brazos abiertos.

Creo que aprendí más de Dios en esos momentos y lo conocí más. Hoy sólo puedo agradecerle la paciencia que me tiene, que nunca me hizo faltar nada y menos ahora. Es un Dios misericordioso y amoroso. Siempre dispuesto a escucharnos a pesar de nuestro enojo, rebeldía, o cualquier otra cosa. Dios es amor, es un padre que jamás nos va abandonar no importa que pase.

Y si hoy te soltaste volvé a Él a sus brazos de amor, a su paz, quizás hoy no tengas respuestas o si, no lo sé. Lo que si sé es que hay que tener paciencia (Dios si que la trabaja) sobre todo cuando somos personas curiosas jaja. Pero en esos momentos de dolor y aflicción agarremosnos de Dios y aprendamos de Él. Escuchemos su voz y estemos atentos a sus promesas. Sé que fácil no es. Pero ánimo, fuerza vos podes porque Dios esta con vos.

Papá te bendiga y acompañe.

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