¿Qué estabas pensando en la Cruz?

¿En algún momento de tu vida has estado en una situación donde sabes que le has fallado a alguien que te ama?, independientemente de que tan fuerte haya sido la herida que hayas ocasionado sabes que causaste un malestar; y es que si… vamos a fallar; déjame decirte que como humanos muchas veces vamos a actuar de formas donde no podremos complacer a todos, donde muchas veces actuaremos bajo nuestros propios intereses y otras veces porque simplemente somos despistados; y todo esto se da por el hecho de que somos humanos. ¿Pero que hay de esas veces donde hieres de tal manera que la palabra perdón no existe en tu diccionario?, donde lo ves a muchos kilómetros de distancia y pareciera un imposible.

Si te ha pasado lo mismo que a mi, hay un punto donde aunque no lo quieras te sientes culpable y buscas la manera de solucionarlo, pero que pasa cuando intentas una y otra vez y no eres correspondido; ¿eres de las personas que saben lidear con esa situación y la pasas por alto o eres de las que lo siguen intentando? Ante cualquiera de estas opciones siempre buscaras aliviar esa sensación de cualquier manera, ya sea que olvides o insistas.

¿En algún momento de tu existencia has sentido que le has fallado a Dios de tal manera que sientes que rebasaste los límites de su perdón?

Hace tiempo pasaba por una situación complicada donde sentía que no era digna del amor de Dios porque muchas de mis decisiones fueron totalmente contrarias a su voluntad, mientras las recordaba cerre mis ojos por un momento y pregunté: ¿Que pensabas mientras colgabas de esa Cruz? A mi corazón vino esta respuesta: Mientras esperaba el momento, vi tu rostro y me dije, claro que vale la pena estar acá.

Mis lágrimas cayeron de felicidad, un peso se desprendió de mi y una paz inexplicable inundó mi ser, entendí pero más que entender pude experimentar a profundidad que aunque actuemos de la manera que lo hagamos, el amor de nuestro Padre no tiene límite, no hay una cuota de amor para nosotros que vaya bajando cada vez que le fallemos y sobre todo el borra cada una de esas acciones.

El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Malaquias 7:19 RVR1960

Cuando logramos entender el amor de Dios hacia nuestra vida como un Padre bueno, logramos entender toda nuestra existencia y propósito en esta tierra, su amor es tan grande que su perdón esta vigente en todo momento; si tu estas en este mundo es porque Dios fijo sus ojos en ti mientras estaba en esa cruz, de lo contrario no estuvieras acá, fueras un animal o cualquier otra cosa, menos un ser con alma y espíritu, desde ya te había visto y sabía con total seguridad que valía la pena estar allí por ti, desde el vientre de tu madre te vio y depósito en ti una esencia que te hace único, que te distingue de los demas pero sobre todo llevas el sello de su amor, sello imborrable que prevalece.

Yo había determinado tu futuro desde que te estabas formando en el vientre de tu madre; antes que nacieras te escogí y te consagré como vocero mío ante el mundo.

Jeremías 1:5 NBV

Este post fue escrito por mi prometida Elisa Avila, cuando Luis me comentó de que me tocaba publicar, y más con la nueva temática de este mes, rápidamente supe que la persona correcta para hacerlo era ella, porque ella a llegado a conocer el corazón del Padre de una manera que hasta cierto punto a mi me hacía falta, ¡pero gracias a Dios que ella es mi complemento! Y me enseña cómo debo ver el corazón del Padre ya que su amor no tiene medida y en este post que seguramente será de mucha bendición para tu vida como lo fue para la mía, serás transformado como todos nosotros en este blog cada vez que se nos da la oportunidad de publicar y compartir una palabra de vida, te invito a que te adentres en Su Presencia y puedas ver cuan grande es Su corazón y cuan profundo es Su amor por ti, vuelve a casa; el lugar donde todo empezó, tú primer y único amor, porque fuiste creado para Su placer.

aunque actuemos de la manera que lo hagamos, el amor de nuestro Padre no tiene límite, no hay una cuota de amor para nosotros que vaya bajando cada vez que le fallemos y sobre todo el borra cada una de esas acciones.

¡Dios Te Bendice!

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