La bendición que supera todo

La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. Prov. 10:22

Quién de nosotros, al leer éste versículo, no se aferraría a la bendición de Dios para vivir una vida de completo gozo.

La escritura narra cómo Jacob no cesó de pelear hasta que Dios lo bendijo (Gén.32: 22-32) Jacob reconoció con quién estaba luchando y mostró su necesidad de ser bendecido por Dios.

El favor de Dios trasciende lo material, abarca también el aspecto físico, emocional, social, espiritual; el deseo de Dios es que seamos prosperados, la Palabra nos confirma esto: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 1:2.

Jacob mostró su necesidad de ser bendecido por Dios.

Dios es bueno y su bendición está para aquél que con sabiduría y de corazón la busca, para aquél que se aferra, como Jacob, a ser bendecido por el Padre. Sin embargo, podemos errar en esa búsqueda, y creer que lo que recibimos viene del Señor. Muchas veces le he preguntado a Dios ¿es esto tu voluntad?, pues en ocasiones he tomado decisiones que pareciera que Dios las respalda pero al pasar el tiempo me he dado cuenta que no es así; que me adelante a los tiempos, que me desgaste buscando la añadidura o que simplemente “quise ayudar a Dios” y la consecuencia fue dolor y tristeza en el corazón.

Ahora gracias a Dios y a su Palabra, entiendo que no necesito un semáforo para saber qué es o no una bendición del Padre; basta con identificar si eso que estoy viviendo añade alegría, gozo y paz a mi vida o trae dolor, tristeza y amargura.

Si la decisión que tomaste te trae paz, avanza; Dios está respaldando.

Si cada que pasas tiempo con la persona que estás saliendo, la mayoría de las veces, te sientes triste o deprimido, para y busca a Dios, posiblemente él o ella no sea “el compañero de viaje”. Una relación que Dios respalda, aunque pase por momentos de prueba, podrán mantenerse en gozo, porque su gozo proviene del Señor.

En ocasiones las bendiciones también pueden sacarte de tu comodidad pero eso no significa que Dios no esté en medio de esa situación. Te darás cuenta que proviene del Padre porque te vuelve cada vez más como Jesús;  y recuerda la promesa: “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” Rom. 8:28

Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a llegar cada día al corazón de Dios, que nos haga perseverar en la humildad para reconocer que necesitamos de esa bendición que lo supera todo; y que nos permita vivir buscando y siguiendo la Paz que sobrepasa todo entendimiento, la Suya.

Te darás cuenta que proviene del Padre porque te vuelve cada vez más como Jesús.

Dios te bendiga.

By Ely Hdez.

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