“De la superficie a lo profundo”

No sé a cuantos de ustedes les gusta nadar, particularmente a mí ¡sí! y mucho, pero yo no aprendí en un curso de natación ni nada por el estilo, aprendí solo lanzándome o porque me empujaban al agua. Muchas veces mis hermanos y primos se aventaban unos clavados los cuales yo solo observaba, ellos aguantaban la respiración y recorrían grandes distancias en donde sea que nadarán. Aún cuando aprendí a nadar me daba miedo, pero a la misma vez mucha curiosidad sumergirme a ver todo lo que había debajo.

Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón “Jeremías 29:13

Hace unos meses estuve de vacaciones en una Isla paradisíaca, dejé a un lado el  miedo y me atreví a bucear un poco, es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida y me dije una y otra vez -¿Por qué no lo había hecho antes?- Me quedé tan maravillada de todo lo que vi en las profundidades. Esto me dejó una gran enseñanza: –Yo debía dejar de solo andar en la superficie, para ir mucho más profundo en mi relación con Dios-.

Así que eso he hecho ir mucho más allá de sólo seguir una rutina. Yo quería algo más y saben lo he encontrado, mis palabras no podrían explicarles los tiempos que he pasado en la presencia del Señor.

El apóstol Pablo escribió:

“A eso se refieren las Escrituras cuando dicen: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman.

Pero fue a nosotros a quienes Dios reveló esas cosas por medio de su Espíritu. Pues su Espíritu investiga todo a fondo y nos muestra los secretos profundos de Dios. Nadie puede conocer los pensamientos de una persona excepto el propio espíritu de esa persona y nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado”

2 Corintios 2:9-12.

Está promesa es para nosotros los que amamos a Dios. Nuestro Padre desea enseñarnos más, cosas que ni siquiera imaginamos y no tiene que ver con cosas materiales, sino con cosas espirituales.

La mayoría del tiempo sólo estamos viendo a esos grandes y famosos ministros del Señor, viendo como Dios les habla y los usa, he escuchado a muchas personas decir “Yo quiero ser como Él” o “Wow él es otro nivel” yo pienso en todo lo que esas personas han hecho y hacen en su búsqueda del Señor para estar donde están. Nosotros debemos preguntarnos ¿Qué estamos haciendo para conocer mucho más a Dios? Para salir de la orilla y sumergirnos en el corazón de Dios.

Más que sólo asistir a la iglesia, más que seguir una rutina cristiana y hacer los que todos hacen. Más que sólo anhelar lo que otros tienen porque tú también puedes tenerlo, solo es cosa que decidas y tomes acción en verdaderamente buscar el rostro del Padre.

Nuestro mejor amigo el Espíritu Santo está ahí anhelándote cada día más y más “O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Santiago 4:5.

Así que mientras terminas de leer estás líneas te animo en el nombre de Jesús que salgas de la superfie y empieces a ver todo lo que Dios por medio de su Espíritu quiere mostrarte, sal del montón y ve al lugar privado, no tengas miedo estoy segura que no te arrepentirás al descubrir todo lo que hay en lo profundo.

¡Dios te bendice!

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