¿Independencia humana o dependencia de Dios?

Ciertamente nos pasa que como seres humanos nos dejamos llevar por la rutina, el afán de cada día y la vorágine. Entonces ocurre que vivimos acelerados pensando en todo lo que tenemos que hacer, en estar aquí  y allá, en cumplir horarios, llegar a tiempo y nos manejamos todo el día quizás “solos” y no es que no tengamos en cuenta a Dios, porque si lo tenemos, pero parece que nos olvidamos de él durante el día  y nos acordamos cuando llega la noche. No siempre nos pasa sino de tanto en tanto.

Vivimos al ritmo del mundo y nos olvidamos que Dios es quien controla todo (el tiempo, la tierra, la naturaleza, etc). A Él es quien tenemos que entregarle todo y depender de Él no de nosotros mismos y de lo que podamos lograr porque vamos a caer en la falacia de creer que todo lo que vamos logrando lo hacemos por mérito propio. Y ahí hay peligro porque podemos caer en la soberbia y el orgullo por lo tanto en el “yo” y el “ego” cuando en realidad deberíamos tener en el centro de nuestra vida y en primer lugar a Dios.

Yo lo entiendo perfectamente porque nos pasa a todos y sé que Dios también sabe eso por esto es que Adán y Eva comieron del fruto prohibido por querer tener más conocimiento que Dios y por ser independientes de Dios.

Génesis 3:4-7 (NVI)

Pero la serpiente le dijo a la mujer:

―¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.

Esa fue la causa del pecado humano y si prestamos atención nos daremos cuenta que así está el mundo. Somos propensos al egocentrismo palabra que busque en el diccionario y dice: “El egocentrismo, un término que hace referencia a centrarse en el ego(es decir, el yo), es la exagerada exaltación de la propia personalidad. El egocéntrico hace de su personalidad el centro de la atención”. Pero hay un problema ahí si tenemos al “yo” en el centro de nuestra vida automáticamente Dios es eliminado porque no pueden habitar dos dioses. Porque la exaltación del “yo” cumple la función de un “dios”.

Por eso cada día debemos humillarnos ante Dios para que él se exalte y mientras él lo haga nuestro ego interno va a empezar a disminuirse. Debemos proceder como dice la palabra en Mateo 16: 24-25 (NVI)

Luego dijo Jesús a sus discípulos:

―Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.

Debemos negarnos cada día esa es la tarea que Jesús nos encomienda que hagamos cada día. Para que crezca él en nosotros y así ser cada día más como él. Mansos y humildes de corazón. Debemos reflejar a Jesús en nuestra vida así las demás personas pueden ver esos cambios y les interese el amor de Dios para con nosotros.

Ánimo y fuerza que todo es posible y todo lo que tengamos que cambiar con ayuda del espíritu Santo y de Dios lo podremos hacer. Nos fortalece en nuestras debilidades. Y nos muestra cada día como ser mejores. Su amor nos cambia y transforma dejemosnos moldear por su amor.

Dios te bendiga!

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