¿Quién soy?

Esta es sin duda una de las preguntas que todos alguna vez en nuestra vida nos hemos hecho. La primera vez que me enfrente a esta pregunta estando consiente fue un día mientras estudiaba en la escuela. La pregunta parecía tan fácil pero muy difícil de responder. Me pase mucho tiempo preguntándome quién soy y se hacía más difícil porque la profesara decía: “no quiero que me digan que son estudiantes porque eso es lo que hacen y no lo que son. La persona que responde que es abogado no responde a la pregunta sino dice su profesión”. Me quede mucho tiempo pensando en poder responder porque lo primero que se me vino a la mente fue lo que había dicho la profesora y que no se valía decir, entonces me quede pensando en ¿quién soy?

La identidad es uno de los cimientos más importantes en nuestra vida. La identidad es lo que nos diferencia de los demás pero aún más importante nos hace únicos. Personalmente pensaba que ya tenía respondida esta pregunta, ya no le tenía que dar más vueltas al asunto pero últimamente me he vuelto a hacer esta pregunta porque vienen circunstancias a mi vida que me hacen pensar si en verdad se quién soy. Y como cristianos debemos cambiar la pregunta y ya no responder ¿Quién soy yo? Sino responder a la pregunta ¿Quién soy yo en Cristo Jesús? La percepción de la vida cambia cuando ya no tratamos de responder a la pregunta de acuerdo a nuestra naturaleza humana sino cuando respondes de acuerdo a la nueva identidad que tienes.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

Lo primero que debemos comprender antes de saber quiénes somos es conocer quienes NO somos. Tu identidad, lo que eres tú, no lo define tu pasado, no lo define tus errores o lo que hayas hecho. Puede que hayas cometido muchos errores pero la biblia dice que los que estamos EN Cristo las cosas viejas pasaron. Todos esos errores ya no te definen, aunque la gente y el mundo te los recuerden, ya no eres más ese persona. Tampoco te define los comentarios de la gente, tus compañeros de la escuela o el colegio, ni siquiera tu familia aunque tienen un papel importante en tu identidad, pero ellos no te definen, Entonces ¿Quiénes somos? Somos criaturas nuevas. Fuimos recreados para Él y esto se obtiene únicamente cuando naces de nuevo. Por eso Jesús dijo:

“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” San Juan 3:5,6.

Y no quiero simplemente escribirte unos versículos que solo sean teoría. Mencione que nuestra identidad se ve afectada en gran manera cuando vienen circunstancias adversas. Tal vez estés pasando por un momento muy complicado en tu vida. Tal vez no hay suficiente dinero en tu hogar o no has encontrado trabajo y te ha costado tener dinero para comer. Tal vez estas pasando por un momento donde tu carne ha tomado el protagonismo en tu vida y te has dedicado a caer en el pecado y pareciera que no puedes salir. Tal vez estas pasando problemas en el colegio, escuela o universidad, incluso en tu trabajo donde la gente se burla de ti, o tal vez estas en un momento en tus estudios donde tu mente dice: “no puedo más” “ya no doy más”. Puede que estés en una cama enfermo y no encuentres solución para eso. No sé en qué situación estés pero si sé qué es pasar por esas circunstancias que te hacen dudar en tu corazón y llegan a lo más profundo para confrontarte y preguntarte ¿Quién eres?

Y por eso es tan importante nuestra fe porque ésta no está sujeta a nuestras emociones o lo que miramos. La fe no se basa en el ahora sino en lo que Dios dice. La fe es muy importante porque aunque tus ojos estén viendo algo tu fe ve otra cosa y a eso que no ves es a lo que le tienes que poner atención.

“no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:18

Qué bueno es saber que eso que estás viendo es temporal, que bueno es saber que las circunstancias que estas pasando van a terminar. Qué bueno es saber que aunque no tienes dinero para pagar deudas, comprar comida u otras cosas eres bendecido, eres rico y tus bendiciones son más grandes de lo que puedes imaginarte, que no hay nada que te falte porque “El Señor es tu pastor y nada te faltara” Salmos 23:1, y que Él siempre te proveerá de todo “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19. Un momento de vacas flacas no definen tus bendiciones.

Y aunque tu carne y tus deseos te estén jugando una mala temporada puedas recordar que Dios siempre estará para ti y su gracia y amor son más grande que tus pecados, “¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar”. Miqueas 7:18 NVI, más bien sabemos que si le pedimos perdón a Dios, Él lo hace, “Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado”. Salmos 32:5 NVI. Tú no eres un pecador, sino un hijo de Dios perdonado y redimido “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. Tito 2:14 RV1960. Puede que estés en una mala temporada pero siempre habrá mesa para ti porque eres su hijo amado, perdonado y nadie te podrá separar de su amor. Un mala temporada no te definen.

Incluso si estás siendo perseguido o estás siendo burlado por las personas a tu alrededor, ellos no te definen ni dicen quién eres porque Dios dice que eres “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 1 Pedro 2:9 RV1960. Y cuando existen momentos difíciles en los que dices “ya no puedo más” recuerda que Dios te dice “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Isaías 41:10 NVI. Momentos difíciles en tu vida no definen quien eres, es Dios quien dice quién eres.

Tal vez te encuentres postrado en una cama de hospital o en la de tu casa porque estás enfermo pero eso no define tu salud porque “Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste”. Salmos 30:2 “Restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas” Salmos 147:3.

Y así podría seguir diciéndote quien eres y quien no eres pero te toca a ti descubrir el maravilloso mundo del “quien soy”. No dejes que la ignorancia tome el lugar que mereces. No seas como aquella persona que no toma lo que es suyo en la casa de su padre por no saber quién es. Tú no eres un cualquiera eres hijo de Dios, Él es tu Padre amado que dio todo para rescatarte y encontrarte, Él nunca te ha dejado ni lo hará y su amor que te ofrece será todo eso que necesites.

Entonces ¿Quién eres?

  • Eres hijo
  • Eres perdonado
  • Eres escogido
  • Eres bendecido
  • Eres saludable
  • Eres victorioso
  • Eres fuerte

Y mucho más que tienes que descubrir. ¿Quién eres en Cristo Jesús?

“Voy a dar a conocer lo que Dios ha decidido. Él me dijo: «Tú eres mi hijo; desde hoy soy tu padre” Salmos 2:7 TLA

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