LA LUZ

El amor de Dios hacia nosotros es tan grande y perfecto que es lo único que puede llegar a llenarnos realmente, y a mover y cambiar todo en nuestra vida. Siempre he pensado que Dios, cada vez que superamos algo, nos sube de nivel; como en un videojuego, cuando practicas y practicas y juegas y juegas, pronto te haces lo suficientemente bueno para subir de nivel, y cuando vuelves a jugar desde cero, los primeros niveles que tanto te costaban al inicio ahora son pan comido; porque ya has estado allí, porque sabes cómo funciona y lo que tienes que hacer para superarlo fácilmente.

En algunas ocasiones funciona de la misma manera, Dios ve que algo te cuesta un poco, pero también ve en ti la capacidad que tienes que Él te dio para superarlo, así que te ayuda a practicarlo de alguna forma hasta que estés segur@ de haberlo superado por completo.

Cada persona es diferente, y a cada persona le van a costar cosas diferentes, por ejemplo, cuando yo aún estaba en el colegio, y nos agrupaban para hacer trabajos, siempre me costaba no tomar el mando y decirle a las personas lo que tenían que hacer, era difícil para mi escuchar otras ideas y aceptarlas, poco a poco fui entendiendo que cada persona esta llena de ideas geniales, muchas veces mejores que las propias y que hablando y aceptándonos todos, se pueden lograr grandes cosas; en la universidad, tuve que agruparme con personas mucho más difíciles que mis compañeros en el colegio, y tuve que tomar el mando en muchas ocasiones para que las cosas salieran bien, pero Dios me hizo practicar estar con personas cada vez más difíciles para que yo aprendiera bien a escuchar y a aceptar a las personas como son; Dios me ha permitido subir de nivel de tal forma que ahora se cómo trabajar en equipo y ser parte realmente de un equipo que tiene un mismo objetivo.

Otro buen ejemplo es cuando vemos las acciones de las demás personas y aprendemos de ellas, aprendemos de sus tutoriales de cómo jugar y las aplicamos a nuestros videojuegos, a nuestras situaciones, pienso que éste es uno de los mejores consejos que me han dado, pues es cierto que uno realmente puede aprender de los errores de los demás. Mi papá siempre me ha dado consejos con ejemplos claros y sencillos, y cuando me hablaba de esto me preguntaba que si uno va caminando en una larga fila y ve que hay un hoyo grande en la tierra y observa cómo uno a uno se van tropezando en fila con exactamente el mismo hoyo, cuando es su turno de avanzar en la fila ¿Te tropezarías con el mismo hoyo, o simplemente lo rodearías? La respuesta parece sencilla, pero debemos pedirle a Dios que nos de sabiduría para identificar los hoyos en las filas y no tropezarnos, porque incluso podemos ser el ejemplo de los que van detrás para que no tropiecen y se lastimen también.

Cada vez que pienso en esto, recuerdo el versículo que dice:

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.” Proverbios 4:18

Recuerda que Dios te ha dado una gran capacidad y mucha fuerza para superar cualquier cosa, Dios desea que la luz de la aurora vaya en aumento hasta que el día sea perfecto.

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