Jóvenes que Conquistan.

En la actualidad se considera que la vida y la preparación van proveyendo conocimientos idóneos para obtener cargos importantes dentro de nuestra sociedad, por ejemplo para ser presidente de una nación en Latinoamérica la edad mínima oscila entre 35 y 40 años.
Así que el ser joven no siempre es una buena cualidad, pero la historia nos revela que una nación conquistó su territorio y ganó grandes batallas con gente joven.
Ésta gente sabía cuál era el territorio que debían conquistar, sabían que les pertenecía pero para poder otenerla tenían que echar o destruir a las naciones que vivían en ella, ya habían estado alrededor de 40 años esperando tomar la tierra. Pero la sola idea de entrar en batalla los congelaba, así que pasaba el tiempo sin actuar y se habían adaptado a la vida de nómadas moviéndose de un lado a otro en un desierto.

Esa nación es Israel, la gente mayor no tuvo el valor para poseer la tierra, no se atrevieron a entrar en batalla, así que siempre fue un tema postergado. El no querer entrar en batalla se les puede aceptar a cualquiera pero; si el Dios que los había sacado con grandes proezas sobrenaturales como convertir el agua en sangre, partir en dos el mar rojo y hacer caer maná del cielo para alimentarlos entre otras muchas maravillas que ellos vieron, les había dicho que la victoria era de ellos y no creerle, se había constituido en una grave ofensa. Esa incredulidad fue castigada con muerte. La Biblia revela que los nacidos en Egipto murieron en el desierto y cuando solo quedaban los jóvenes Dios volvió a tomar el tema:

Deuteronomio 1:6 “Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte”.

Dios les dio instrucciones de volver al punto donde se habían estancado.

La nación entera respondió con obediencia y a partir del momento en que se enlistaron para la batalla, podemos encontrar historias de guerra fantásticas, una nación conquistadora he imparable. Habitaron ciudades que no construyeron, disfrutaron de viñedos que no plantaron entre muchas otras comodidades y beneficios que obtuvieron.
Esta historia se volvió a repetir en los comienzos de la Iglesia de Cristo, una vez más Dios deja bien claro que los jóvenes están dotados de ese no sé qué que conquista y vence.

1 Juan 2:13-14 “…Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno”.

Dios nos deja bien claro que Él está dispuesto para relacionarse con los jóvenes, darles su fuerza a través de las Sagradas Escrituras y darnos victoria sobre el maligno. Solamente tenemos que tener el cuidado de que las exigencias de nuestra sociedad; como el fuerte estudio, el arduo trabajo para destacar, el difícil tráfico de las ciudades no nos absorba separando nuestra relación con Dios para que sea secreta y desconocida por los demás, porque en cada uno de esos aspectos de nuestra vida Él está listo para dejarse ver a través de nosotros y hacernos una generación joven que conquista. Dios puede hacer mucho más en tu tiempo de descanso en Él que tú con tu arduo trabajo y esfuerzo.

Una vez más Dios deja bien claro que los jóvenes están dotados de ese no sé qué que conquista y vence.

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