“Más allá de lo que ves”

En la clásica y divertida película del “Rey león” hay una escena donde el mono Rafiki le dice a Timón que tiene que ver más allá de lo que ve. Recuerdo haber visto esa escena unas quince veces ya que mi sobrinito siempre decía: “Tía, otra vez”.

En estos últimos días he estado meditando acerca de la eternidad entre otras cosas, en unos de esos días recordaba esa parte de la película y me preguntaba ¿Qué estoy viendo en realidad? Al punto al que quiero llegar con esta ilustración es ejemplificar uno de mis versículos favoritos de toda la Biblia.

“No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” II Corintios 4:18

El apóstol Pablo escribe esto y él sabia mejor que nadie porque lo decía. Pensemos en la vida de Pablo por un momento. Al principio era famoso, reconocido y exitoso; pero cuando se hizo cristiano perdió su reputación y comenzó una vida de sufrimiento y dificultades. Fue apedreado, flagelado y golpeado. Sus amigos lo abandonaron, no tenía un hogar, estuvo en prisión. El Apóstol Pablo vivió atravesando batallas intensas. Pero JAMÀS CLAUDICÓ.

¿Qué fue lo que lo mantuvo aguantando todos esos sufrimientos? He concluido que él no tenía su mirada puesta en lo que estaba pasando, sino en lo que vendría por delante, estaba seguro donde iba a pasar su eternidad y con quien estaría.

No sé si alguno de ustedes ha pasado por algo parecido, en Latinoamérica no se ve tanto como en el medio oriente o en otros lugares donde sí se sufre por la causa de Cristo. Y por eso me hacia la pregunta que ya mencione anteriormente (¿Qué estoy viendo en realidad?), porque saben, muchas veces me he enfocado tanto en lo que estoy pasando y cuando me encuentre con vidas como la del Apóstol Pablo me doy cuenta que no es nada.

“No mirando” no significa “ignorando”, sino no estar atentos constantemente. Pablo en versículos anteriores reconoce que el ser exterior perece, pero por la FE ve más allá de lo externo y del momento presente. Así que nosotros debemos contemplar las cosas temporales a la luz de las eternas.

En Juan 17:3 “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado (NVI)  Si haz aceptado a Jesús como tu Señor y salvador ya tienes una vida eterna y debes cuidar de ella. He escuchado tanto esa pregunta de ¿Qué si la salvación se pierde o no? Y entran en todo un debate acerca de eso. Por mi parte yo he decidido cuidar la vida que Dios me ha dado y obedecer lo que su Palabra dice porque ahí es donde encuentro la verdad.

Si estás leyendo esto quiero hacerte dos preguntas y por favor toma unos minutos para meditar en ellas:

¿Qué estás mirando en realidad? ¿A Jesús o las situaciones?

¿Estás seguro de donde pasarás tu eternidad?

“Jesús oró; Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.” Juan 17:16-17. Nosotros somos temporales en esta tierra debemos tener esa mentalidad, una mentalidad de eternidad y con esto NO estoy diciendo que no podemos desarrollarnos en diferentes ámbitos de nuestra vida, Dios nos ha dado la capacidad para ser exitosos en todo. Pero pon tu corazón, y apunta tu vida misma más allá de lo material, del mundo visible. No pongas tu corazón y las metas de tu vida, y los deseos de tu corazón en “las cosas que se ven, sino en las que no se ven.” Que nuestra meta sea un día ver cara a cara al Señor ¡Dirígete y ve más allá de lo visible, hacia lo invisible!

Leí esto de Charles H. Spurgeon que me gustó mucho:

“Persigue las cosas eternas con la mente concentrada. Tienes que ver directamente hacia el fin de la carrera hasta el premio. El corredor no mira a la derecha ni a la izquierda, ni a las flores a la orilla del camino, sino que mantiene sus ojos en el premio, y eso lo ayuda a correr. Él estira cada uno de los nervios para alcanzar el final, y ganarse el premio…Haz de las cosas eternas la meta de tu vida a toda hora…Hazlas aquello por lo que planeas y maquinas, aquello en lo que piensas y consideras, aquello por lo que vives y actúas, avienta todo tu ser hacia las cosas eternas.

 Recuerda que hay una eternidad que nos espera.

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