“Dear Heart”

“Sigue los impulsos de tu corazón…pero ten en cuenta que…” – Eclesiates 11:9

Le prometí a una amiga escribir sobre este tema un día que estuvimos platicando sobre los asuntos del corazón y lo difícil que es tomar una decisión basada en la razón cuando los sentimientos son fuertes. Esta amiga y su hermana tenían la particularidad de no poder finalizar una relación de noviazgo con sus respectivos novios, que les habían hecho daño, engañádolas abiertamente con otras mujeres. Simplemente se sentían amarradas, incapaces de siquiera decidir hacer lo correcto.  Lo que hoy quiero plasmar seguro  se adapta a cualquier área de nuestra vida donde involucramos emociones y sentimiento, pero me enfocaré en algo que creo es común a todos: el enamoramiento.

Hombres y mujeres, todos hemos sido en alguna ocasión víctimas de las emociones, dejándonos llevar ciegamente por el anhelo de nuestro corazón que busca ser saciado de cualquier forma y hemos pagado las dolorosas consecuencias de llevarlo al lugar equivocado.

El título de este artículo lo tomo de un tema de Sanctus Real que con una brillante letra relata esa experiencia de frustración cuando te das cuenta que tu corazón te ha engañado y es desde allí donde me gustaría comenzar; ir desmenuzando lo que Matt Hammit plasmó.

Tratando de interpretar de la mejor manera, en español la canción comienza así:

“Querido corazón,

¿Me perteneces a mi o te pertenezco yo a ti?

Mira todo los problemas en los que me has metido”

¿Se te hace conocida esta escena? Un día conociste a alguien, todo parecía un jardín de rosas, te enamoraste y dejaste que tu corazón tomara las decisiones. Al tiempo llega un momento en que ese jardín se convierte en un infierno, te das cuenta que el enamoramiento te cegó y no te dejó ver como era todo en realidad. Y no termina allí, pasa que aún cuando lo ves no te quieres dar cuenta, tu corazón te sigue engañando y comienza aquella lucha entre la razón y la emoción. Y en esa lucha de pronto se pierde el control y no sabes si tu corazón es tuyo o si te has transformado en su esclavo: un esclavo de los deseos del corazón.

Mira a Sansón, su corazón fue envuelto de tal manera por Dalila que a pesar de que en múltiples ocasiones ella lo traicionó, él siguió con ella hasta revelar su secreto y caer preso de los filisteos.

¿Qué tan lejos es lejos?

“Me han dicho que siga mi corazón

Pero estoy empezando a creer

que esto ha ido demasiado lejos

Corazón me has dejado caer,

Buscando amor en donde no se puede hallar”

Joshua Harris en uno de sus libros titula uno de sus capítulos “Romance con Sabiduría”. Ese capítulo, considero, resume la esencia de ese libro y nos dice que antes de ir más lejos sobre algo que despierta nuestras emociones y nuestros deseos más románticos, apliquemos sabiduría. El consejo es muy simple:  ”Antes de seguir adelante asegurate en primer lugar que estés en la voluntad de Dios y en segundo lugar asegúrate que lo que siente tu corazón, tus emociones y sentimientos, provienen de la realidad y no de una idealización, imagen o fantasía de lo que crees puede ser.”

¡¡Que buen consejo!! Antes de seguir escuchando la voz de tu corazón debes evaluar si todo lo que sentís está basado en la realidad, si no es así mejor detente.

En una conferencia escuché a John Eldredge decir algo así: “Aprende a separar tu deseo del objeto de deseo”. ¿Qué significa eso? Si sos hombre imaginá que ves venir a la mujer de tus sueños, con esos ojos y labios como te gustan, el cuerpo exacto, el cabello del color y forma perfecta, seguro tu corazón va a despertar y empezarás a sentir entre otras cosas físicas algunas emociones y sentimientos. Ella, la mujer de tus sueños es lo que llamamos el objeto de tu deseo, pero ¿es realmente esa mujer lo que deseas o lo que tu corazón desea es todo lo que has asociado con esa mujer?, eso puede ser aceptación, cariño, admiración, intimidad, etc, y a esto segundo le llamamos nuestro deseo. ¿Lo lográs ver? ¿Entiendes la diferencia entre tu verdadero deseo del objeto de tu deseo? Un ejemplo para mujeres: a ellas les encantan los zapatos, no importa cuantos tengan, nunca son suficientes. Cuando mirás un par de zapatos que te llama la atención ¿realmente deseas esos zapatos o lo que ellos representan? Analiza, seguramente esos zapatos pueden significar belleza, atención de los caballeros, de otras mujeres, etc. Lo que realmente deseas no son esos zapatos, sino lo que esperas tener al poseerlos y usarlos. Los zapatos son el objeto del deseo, ¿qué es lo que realmente deseas?

Y así nos pasamos el tiempo buscando satisfacer nuestro deseo en lugares donde no vamos a encontrar eso que estamos buscando, pero ¿qué es eso que estamos buscando?

El anhelo por algo más grande

Después de estar durante poco más de quince años trabajando con jóvenes, leyendo muchos libros, asistiendo a conferencias y sobre todo involucrado en el ministerio de adoración he llegado a dos conclusiones:

Primero, fuimos creados para adorar: No necesitamos ver muy profundo para darnos cuenta de esto. Mira la historia de la humanidad y te vas a dar cuenta que desde sus inicios el hombre ha adorado algo; puede ser el cielo, la tierra, las estrellas, la naturaleza, animales, otros hombres, etc. Mírate a ti mismo y verás que hoy día adorás algo o alguien; puede ser tu carro, tu casa, tus zapatos deportivos ó una estrella de rock, actor o celebridad, incluso puede ser que vos mismo seas el objeto de tu adoración. Sin embargo todas estas cosas no son más que vagas representaciones de nuestro Creador que es a quien realmente busca nuestro corazón y es por eso que nunca somos saciados, siempre queremos un poco más y eso solo lo puede dar nuestro Dios.

Segundo, fuimos creados para amar y ser amados: ¿necesito explicar esto? Si eso no fuera cierto, el amor no sería lo que más vende en literatura, películas, novelas, canciones, etc.

John Eldredge en su libro Desire dice: “Con la caída del hombre en el Edén ocurrieron dos tragedias: primero perdimos el Paraíso (con todo lo que eso significaba: perder la comunión directa con Dios) y segundo que es peor que lo primero, hemos llegado a aceptar que así debe de ser. Sin embargo muy dentro de nosotros, nuestro corazón sigue ardiendo por el deseo de algo más grande que este mundo, algo eterno.”

La misma Biblia nos dice que en nuestro corazón está escrita la eternidad, nuestro corazón anhela lo eterno y nosotros somos como aquella mujer samaritana en el pozo, nos la pasamos queriendo ser saciados con lo pasajero.

Los ángeles lo dijeron de una forma diferente en el episodio de la resurrección: “¿Por qué buscan al que vive entre los muertos?

¡Hey! Nuestro corazón busca de Dios, fuimos creados para estar en comunión con Él y para ser amados por Él y cuando buscamos en lugares donde no puede ser hallado entonces somos heridos. Y a causa de esas heridas no tratadas buscamos un calmante para el dolor, un analgésico que nos lo quite por un momento, anestesia para la vida y seguro que lo encontramos.

Algunos lo hallan en el alcohol, las drogas, pornografía, promiscuidad, compulsiones, relaciones dependientes, ¿qué otra cosa más se te ocurre? Y así seguimos buscando vida donde no existe, buscando vida donde solo hay muerte, sin darnos cuenta que nuestro corazón busca aquel amor perfecto para el cual fue diseñado y que solo podemos encontrar en Dios. Él es la vida.

En Jeremías Dios dice esto:

“Se han fabricado para si cisternas de agua estancada, para llenar vasijas rotas que nunca se llenan y me han abandonado a mi, fuente de agua viva” Jeremías 2:13

Escuchando al corazón

“Nada hay tan engañoso como el corazón, no tiene remedio, ¿Quién puede comprenderlo?” – Jer.17:9 NVI

Y entonces ¿debo ignorar la voz del corazón? Realmente no creo que lo podás hacer y si pudieras, no te lo recomendaría.

Seguro conoces aquella escena del camino a Emaus donde aquellos discipulos que subian no sabían que era Jesús el hombre que iba con ellos y cuando se dieron cuenta y el Señor desapareció se dijeron uno al otro: “¿Acaso no ardían nuestros corazones cuando Él nos hablaba?”

Se que la Biblia dice que sus ojos fueron cegados para que no le reconocieran, pero me gusta pensar que si hubieran escuchado a su corazón, se hubieran dado cuenta que Jesús estaba allí, con ellos. Por eso escucha con atención a tu corazón, pero ten precaución… pon siempre esos mensajes en la prueba de la realidad.

Henry Cloud en su libro Integridad dice que es muy difícil vencer los deseos del corazón con la fuerza de la voluntad y que solo cuando nuestra voluntad quiere y se convierte en el deseo del corazón es que logramos vencer.  Si nuestro corazón se alinea con nuestra voluntad podremos triunfar.

Proverbios dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él brota la vida” Proverbios 4:23.

Esto nos puede ayudar a escuchar de mejor forma a nuestro corazón e interpretar de manera correcta el mensaje que nos envía.

Tienes que guardar tu corazón, tienes que llevarlo a un lugar seguro para que no sea engañado ni lastimado. Y yo solo conozco un lugar seguro, ese lugar está en Dios, y allí tu corazón será realmente saciado.

En el Salmo 139 David dice: “Examiname Dios y conoce mi corazón…ve si hay camino de perversidad y guiame por el camino eterno”.

Permite que Dios sea el más grande deseo de tu corazón y confía en él; lleva tu corazón a Él en todo tiempo y busca su voluntad en todo asunto. Si así lo haces hay una promesa para ti:

“Yo te aconsejaré y te mostraré que camino seguir” Salmo 32:8

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