“No caeré jamás” 2da Parte

Todo aquél que es fanático del baloncesto a nivel profesional habrá escuchado el nombre del mejor basquetbolista de la historia: Michael Jordan. Desde que este deportista se interesó en el baloncesto enfrentó una gran lista de dificultades. La primera de ellas fue su corta estatura de 1.30 metros a los 15 años de edad, pero con una dieta alta en proteínas consiguió crecer lo suficiente para entrar al equipo de su escuela. Estando en el equipo su tiro era muy deficiente por lo que experimentó ser jugador de banca por varias temporadas. Tuvo la disciplina para cambiar su adversidad al grado de convertirse en el mejor jugador de la historia del baloncesto profesional. Pero ¿qué hubiera sucedido si en los mejores partidos de su carrera profesional hubiera tenido la conciencia de aquél jugador de banca que cuando tenía la oportunidad de jugar fallaba en cada tiro que hacía? Sin duda su nombre no tendría mayor relevancia en estos días.
El apóstol Pedro nos enseña que para obtener este cambio de vida es indispensable tener una vista buena. Dicho de otra manera; el que solamente mira su lista de fracasos es calificado por el apóstol como de vista corta y hasta ciego, se ha olvidado que ha sido purificado de sus pecados y entonces su conciencia pecaminosa se despierta llevándolo a su próxima caída.

“Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta, es ciego, y se ha olvidado que fue purificado de sus antiguos pecados.” 2 Pedro 1:9

Antes de seguir te recomiendo leer la Parte 1 de este tema. Te espero. ¿Listo? Sigamos entonces.

La fe, virtud, templanza, conocimiento , etc equivalen para el cristiano lo que es la zanahoria para el conejo.
¿Cuántas veces enfrentamos el pecado sabiendo que sólo era cuestión de tiempo para volver a fallar? Después de varios intentos fallidos fue fácil parar de intentar no caer.
El versículo 11 dice que nos será dada una abundante entrada al reino eterno; y suena fascinante tener una entrada amplia al reino eterno, tan genial como jugar al tiro al blanco siendo el blanco de tres metros de diámetro y estando nosotros a una distancia de metro y medio del banco, ¡De seguro no fallaríamos! pero Jesús dijo: “Angosto es el camino que lleva a la vida eterna”. Una vez más es cuestión de puntos de vista. Jesús habla que el camino angosto es difícil de andar porque miramos más las prohibiciones: “no puedo matar al violador pero me parece justo que alguien así no viviera”, algunos matan a los ladrones y se sienten justos. “¡Qué frustración no tener la libertad de tomar a la mujer de mi prójimo si ella quiere y no pide ningún compromiso!”, entonces sí; ¡qué angosto es el camino y difícil de andar!
Entonces ¿De qué amplia entrada habla el apóstol Pedro? En 2 de Pedro 1: 5 el punto de partida es el conocimiento de Jesucristo.
El camino angosto está lleno de prohibiciones; no podemos ser duro con el prójimo porque debemos tratarlo como queremos que nos traten. Y ¿cómo queremos ser tratados? “bueno, si fallo quiero que consideren que soy débil, en fin nadie es perfecto”, “si peco; espero que recuerden que tengo un enemigo que me pone trampas”. Entonces si no puedes hacer el bien a la perfección ¿puedes considerar al malo de la misma manera?
Nos consideramos buenas personas a pesar de nuestras fallas y caídas pero somos severos con las fallas y caídas de nuestro prójimo.
Y si existiera una opción en la que pudiéramos dejar de contar tantas fallas ¿la tomarías? Veamos la perspectiva que el Espíritu Santo nos propone a través del apóstol Pedro donde el constante conocer a Jesús nos hace estar apasionados por saber más de Jesucristo pero a la vez ocupados siguiendo sus pasos que nos hace ver amplia la entrada al reino de Dios. Crece en nosotros la necesidad de vivir como Él y permitir que se deje ver a través de nuestra forma de vivir. Él es quien nos ha otorgado verdadera de libertad perdonando todos nuestros pecados para que nuestra vida sea eterna, a todo esto agreguémosle virtud, conocimiento, templanza, paciencia, piedad, amor fraterna y amor.

“Por lo cual, hermanos, procurad tanto más hacer firme vuestro llamamiento y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
11 Porque de esta manera os será otorgada amplia entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. 2 Pedro 1:10-11.

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