“Sembrar y Cosechar”

Estas dos palabras se han vuelto parte esencial de nuestra vida desde la primera vez que las escuchamos y aplicamos a la misma, porque vemos lo importante que es cada una de ellas. Al pasar de los años nos han enseñado de que si sembramos BIEN vamos a cosechar BIEN, un ejemplo en el cual podemos ver esto de una mejor manera es cuando un agricultor siembra papas, definitivamente la cosecha será de papas. No creo que coseche lechugas o cualquier otra cosa, eso sería algo completamente ilógico.

Bueno, ahora debemos tener muy claro que una BUENA cosecha depende de cuánto cuidado se le dé a la siembra, sabemos que una buena siembra se debe ABONAR, REGAR y CUIDAR. De la misma manera sucede en nuestra vida espiritual y material, ya que en el desarrollo de estas dos áreas nos debemos ESFORZAR, PREPARAR, APRENDER, CRECER, y MADURAR.

Sí nos damos cuenta hemos llegado casi a la culminación de un año más, me atrevería a decir que el 2017 ya es cosa del ayer, cada quien sabe cuánto sembró durante este tiempo, es decir; cuánto se ESFORZÓ, PREPARÓ, APRENDIÓ, CRECIÓ y MADURÓ, probablemente muchos estén culminando una carrera en el ámbito profesional o alcanzaron el puesto de trabajo que con esfuerzo y dedicación les llevo conseguir y así podría mencionar muchas otras areas, ¿pero será que esto basta, será que es más que suficiente? Déjame decir que NO, porque en lo espiritual tuvimos que haber hecho todo lo hablado anteriormente también, ya no podemos seguir siendo los bebés espirituales que llegamos a ser a inicio de este año o años anteriores, tuvimos que haber sembrado aún más en nuestra vida espiritual, porque estoy seguro de que sí hemos sembrado BIEN en nuestra vida espiritual todo triunfo logrado en lo material es la recompensa que Dios de antemano preparo para nosotros sus hijos Valientes y Esforzados. Porque debemos entender que buscando primeramente el reino de Dios y su justicia, todas estas cosas serán añadidas. «San Mateo 6:33»

Definitivamente toda victoria y triunfo logrado ha sido solamente por la gracia, amor y misericordia de Dios para con nosotros, porque el ha visto con agrado todo el BIEN que hemos sembrado. A donde quiera que vayamos o nos promuevan hagamos bien sin importar a quien, porque eso demuestra una sola cosa en nosotros y es que estamos CRECIENDO Y MADURANDO en nuestro frutos espirituales, y recuerda que el fruto de un árbol no es para el árbol, siempre esos frutos son para dar a alguien más, a alguien que lo necesite y desee comer, no te quedes con lo que Dios te ha dado, siembra en otras vidas, para que la cosecha sea mucha y el Reino de Dios sea sobre está tierra… Sobre tu trabajo… Sobre tu familia… Sobre tu iglesia… Sobre tus logros y metas alcanzadas… Sea en todo lugar…

No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará.  El que siembra para sí mismo, de sí mismo cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.  No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no nos desanimamos.  Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
Gálatas 6:7‭-‬10 RVC

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